Crítica a La chica de Miller: una polémica innecesaria en un thriller romántico regular

La chica de Miller llegó a Prime Video, la cinta generó una controversia por una escena entre Jenna Ortega y Martin Freeman, pero que no destaca como una obra excepcional.
La chica de Miller, teaser. / RR SS
photo_camera La chica de Miller, teaser. / RR SS

Hace unos días llegó a Prime Video La chica de Miller (Miller's Girl), el thriller erótico que ha colocado a Jenna Ortega y Martin Freeman en el centro de la atención mediática. Dirigida y escrita por Jade Halley Bartlett en su debut como directora, la película rápidamente se posicionó entre los títulos más vistos de la plataforma. Sin embargo, gran parte de este éxito inicial se debe a la polémica, donde algunos usuarios han calificado una de sus escenas como "desagradable" y "problemática".

Al adentrarnos en el metraje, es evidente que la controversia ha sido desproporcionada. La escena en cuestión es breve y, dentro del contexto de una historia de tintes eróticos, no resulta escandalosa.

La película narra la historia de Cairo Sweet (Ortega), una estudiante de secundaria de 18 años con aspiraciones de dejar atrás su pequeño pueblo en Tennessee. Ansiosa por experimentar antes de llegar a la universidad, Cairo busca materializar sus fantasías alimentadas por su amor a la literatura.

El encuentro con su profesor de literatura, Jonathan Miller (Freeman), desencadena una serie de eventos que exploran los límites entre la realidad y la ficción. Miller, fascinado por el talento innato de Cairo para la escritura, le propone un desafío: escribir un relato corto al estilo de su autor favorito. Cairo acepta y utiliza a Miller como inspiración, creando una historia sobre una relación entre un profesor y su alumna. Este juego literario provoca tensiones entre ambos, llevando a situaciones que ponen en jaque sus respectivas posiciones.

¿Vale la pena?

A pesar de su etiqueta de thriller erótico, la película se inclina más hacia el lado romántico y dramático. La tensión entre Cairo y Miller es palpable, pero las escenas que podrían considerarse más polémicas son manejadas con sutileza y sin excesos. De hecho, la mencionada escena que ha generado tanta controversia es tan breve que parece exagerado el revuelo que ha causado. En esencia, La chica de Miller es una exploración de las dinámicas de poder, la ambición y las consecuencias de cruzar ciertos límites éticos.

El desarrollo narrativo de la película es correcto, manteniendo un buen ritmo y un suspense moderado que logra captar la atención del espectador. Sin embargo, no alcanza momentos de gran intensidad ni ofrece giros sorprendentes que la hagan destacar en el género. La dirección de Jade Halley Bartlett es competente, pero carece de la audacia necesaria para elevar el material a un nivel superior.

La cinta es buena, pero nada extraordinaria, vale la pena ver sólo para desmentir la polémica, pero no esperes la gran trama o la gran historia. @mundiario