Un robo muy navideño (Jingle Bell Heist) es una propuesta de Netflix que utiliza el tono levemente sarcástico de las anti-Scrooge comedias navideñas para narrar un golpe criminal con tintes de romance. El director Michael Fimognari (conocido por su trabajo como director de fotografía) ofrece una historia ambientada en Londres con una estética pulcra y un ritmo agradable.
El guion de Abby McDonald y Amy Reed sigue a dos protagonistas agraviados que se unen para robar a un magnate del comercio durante la temporada navideña.
El Plan de Venganza
La historia presenta a Sophie (Olivia Holt), una dependienta con complejo de Robin Hood que ha llegado al Reino Unido para el tratamiento médico de su madre. En el hospital, Sophie se entera de que su madre necesita un tratamiento avanzado que solo es accesible rápidamente a través del costoso sector privado.
Su compañero en el crimen es Nick (Connor Swindells, de Sex Education), un joven que cumple condena por un robo que él insiste le fue tendido por el dueño de la tienda, el magnate Maxwell Sterling (Peter Serafinowicz), un auténtico cascarrabias. Nick coacciona a Sophie a participar en un doble robo, utilizando su conocimiento del sistema de vigilancia de Sterling.
La pareja, que no es precisamente un "genio criminal", se beneficia de la ayuda inesperada de Cynthia (Lucy Punch), la esposa de Maxwell, quien está lo suficientemente disgustada con su marido como para unirse a la conspiración.
Estilo y Verificación Final
Aunque la intriga criminal no es particularmente creíble ni inspirada, Fimognari maneja la película con estilo. El director evita la estética navideña excesivamente brillante, optando por una capa pulida que halaga tanto los exteriores londinenses como los lujosos interiores de los grandes almacenes. La banda sonora, que incluye desde Run-DMC hasta los indie rockers Low, añade un toque distintivo.
Si bien la química romántica entre Holt y Swindells nunca llega a explotar, la película tiene giros decentes en su última parte. El clímax es satisfactorio porque, más que un agarre romántico, ofrece lo que el espectador realmente desea: la exposición y la caída del villano.
Un robo muy navideño es una distracción agradable que cumple con su promesa de entretenimiento festivo.


