Reseña de El negocio del dolor y la crisis de los opioides de Netflix

Emily Blunt y Chris Evans en El negocio del dolor. / Netflix
La cinta es protagonizada por Emily Blunt y Chris Evans, en un retrato de la primera empresa farmaceútica en ir a juicio por opoides. 

Finalmente llegó a Netflix El Negocio del Dolor, una cinta que reúne a Emily Blunt y a Chris Evans en una historia que trae de vuelta el caso de la primera compañía farmacéutica en declararse en bancarrota luego de la crisis de los opioides.

Un drama sobresaliente

La película arranca de una manera más que idónea, porque sigue de cerca la historia de Liza Drake (Emily Blunt), que es alguien con quien identificarse en esta lucha por sobrevivir, y que por causalidades conoce a Pete Brenner (Chris Evans), y juntos se encargan de hacer que el fentanilo parezca algo milagroso para las personas, y pronto esto se convierte en un drama centrado en el capitalismo y en cómo a las empresas no les importa en lo más mínimo la salud de las personas, sólo hacer dinero.

Y es justo esta combinación de su premisa con la manera en que se ejecuta el filme, que termina por tener un aire muy similar al de Erin Brockovichk, con Julia Roberts y que es una joya de película y que también está disponible en Netflix, porque ambas películas consiguen ser cautivantes, y sus protagonistas encarnan este sentimiento de justicia social, donde terminan por enfrentarse a grandes poderes políticos y económicos, y esto se vuelve aún más importante cuando recuerdas que están basadas en hechos reales.

Dicho esto, esta es una película que nos da el lujo de poder disfrutar del talento de Emily Blunt, porque esta es su película, aunque hay que destacar que este también es un papel fantástico de Chris Evans, y ambos nos llevan por un retorcido viaje en torno a la avaricia humana, no importa si es por dinero, o reconocimiento, pero el núcleo de esta historia es el cómo muchas personas venden su alma sólo por alcanzar sus objetivos.

La falla de El negocio del dolor

Claramente esta no es una cinta perfecta, puesto que su principal fallo es que no hace hincapié en las dolencias y problemáticas de las víctimas, a duras penas y se muestra como algunos generan adicción por la sustancia, pero no es suficiente para tratarse del caso de Insys Therapeutics, porque Subsys era un opioide entre 50 y 100 veces más fuerte que la morfina

De este modo, El Negocio del Dolor llega como propuesta fresca que pone sobre la mesa una de las mayores controversias mediáticas de 2019, y acierta absolutamente al seguir un formato similar a una película documental, y sus dos horas de duración se van en un abrir y cerrar de ojos, así que aprovecha este fin de semana para verla. @mundiario