El rastro es la nueva miniserie de Netflix de la que todo el mundo habla, y es momento de enfrentar ficción contra realidad.
Esta historia nos lleva a uno de los casos más controversiales de Suecia, donde un doble homicidio azotó a la ciudad, y luego se mantuvo congelado por 16 años, hasta que con la ayuda de un experto en ADN consiguieron sacar nueva evidencia a la luz.
Crítica de El rastro
No queda duda, es una miniserie sólida de inicio a fin que contrapone múltiples aristas de la realidad, entre la pena de los familiares, la presión de la sociedad por atrapar al culpable, y el declive de la vida personal de los detectives encargados del caso.
Y si te lo preguntas, esta serie sí está basada en hechos reales, y en una curiosidad/spoiler, cuando al final la periodista le presenta al genealogista la idea de escribir juntos un libro, es justo ese texto del que la serie recuperó la historia.
Lisa Siwe, quien es la directora del proyecto, dijo que esta más que nada es una representación sobre la tragedia humana, y la lucha implacable por dar con la justicia; no es una historia sobre el perpetador, de ahí que en la serie prácticamente nunca le veamos sino hasta el final.
En conclusión
Es ese enfoque diferente lo que la hace una producción destacable, que si bien no es perfecta, consigue acertar de múltiples maneras para hacer un drama puro que nos recuerda como la ficción siempre conseguirá ser superada por la realidad, aún cuando no siempre sea de manera positiva.
Con cuatro capítulos de menos de una hora, le damos a The Breakthrough 4 estrellas, y el reconocimiento de los grandes proyectos que Netflix internacional nos presenta año con año. @mundiario
