Crítica a El eternauta: el fenómeno post apocalíptico que arrasa en Netflix

La serie postapocalíptica protagonizada por Ricardo Darín arrasa en visualizaciones y ofrece una mirada inédita del fin del mundo en argentina.
Póster de El eternauta. / RR SS
photo_camera Póster de El eternauta. / RR SS

El Eternauta no solo lidera el ranking global de Netflix como la serie de habla no inglesa más vista del momento, sino que también ha dado un giro radical a la narrativa apocalíptica en pantalla.

En lugar del clásico Nueva York destruido o las calles vacías de Londres, esta superproducción traslada el caos y la supervivencia al corazón de Buenos Aires, ofreciendo una perspectiva profundamente latinoamericana de un futuro distópico que, en ciertos aspectos, resulta más cercano de lo que podría parecer.

Desde su estreno el pasado miércoles 30 de abril, la serie se ha convertido en un auténtico fenómeno global. Con más de 10,8 millones de visualizaciones en todo el mundo, El Eternauta se ha colocado en el puesto número 1 del top 10 global semanal de Netflix en la categoría de series de habla no inglesa. Ha alcanzado el primer puesto en 13 países y figura entre las 10 más vistas.

Ciencia ficción con acento argentino

Basada en la mítica historieta creada por Héctor Germán Oesterheld e ilustrada por Francisco Solano López en los años 50, El Eternauta es considerada una obra fundamental de la ciencia ficción en español. Su paso al formato audiovisual era, desde hace años, un deseo largamente acariciado por generaciones de lectores. Netflix ha hecho realidad esa adaptación en forma de una serie que, si bien comienza con un ritmo pausado, va ganando en intensidad hasta dejar al espectador sin aliento con un final de temporada sorprendente y emocionalmente arrollador.

La historia se sitúa en una noche calurosa de verano porteño. Un grupo de amigos se reúne en una casa mientras cae una nevada extraña. La ciudad entera queda sin luz y, pronto, se revela que esa nevada no es natural: cada copo que toca la piel mata instantáneamente. Así arranca el infierno. Aislados del mundo exterior, los protagonistas deben idear una estrategia para sobrevivir, proteger a sus familias y comprender el origen de la catástrofe. Lo que descubren es aún más aterrador: están siendo víctimas del primer ataque de una invasión alienígena a escala global.

Una producción visualmente apabullante

Uno de los mayores aciertos de El Eternauta reside en su ambientación. En lugar de replicar escenarios de catástrofe ya vistos hasta la saciedad en producciones estadounidenses, la serie se compromete con su identidad local. Las calles de Buenos Aires vacías, los barrios congelados, los refugios improvisados en casas típicas del Cono Sur y el habla rioplatense constante dotan al relato de una autenticidad que potencia su impacto dramático.

La dirección de arte y los efectos especiales están a la altura de una superproducción internacional. Sin caer en el exceso, el despliegue técnico se pone al servicio del suspense y la tensión narrativa. El trabajo de sonido, la fotografía nocturna y la recreación de la nevada letal construyen un ambiente inquietante, en el que la amenaza no siempre es visible, pero siempre está presente.

Más allá de su espectacularidad, El Eternauta transmite un mensaje poderoso: en tiempos de crisis, nadie se salva solo. La solidaridad, la cooperación y la esperanza son las únicas armas frente a una amenaza incomprensible. En ese sentido, la serie no solo es un relato de ciencia ficción, sino también una alegoría sobre la fragilidad de nuestras sociedades y la fuerza que emerge del colectivo ante lo desconocido.

Convertida ya en un fenómeno global, El Eternauta demuestra que las historias universales también pueden contarse desde el sur, con actores locales, escenarios reconocibles y una voz propia. Que el apocalipsis, como el amor o la lucha, también puede hablar en argentino. @mundiario