Crítica a El club del crimen de los jueves: una intriga aburrida con estrellas de lujo

La adaptación cinematográfica de la exitosa novela de Richard Osman llega a Netflix con un reparto de primer nivel y una propuesta que mezcla misterio, humor y acción; sin embargo, se vuelve una película aburrida y tediosa.
Póster de El club del crimen de los jueves. / RR SS
photo_camera Póster de El club del crimen de los jueves. / RR SS

La expectativa en torno a El club del crimen de los jueves era alta. La novela de Richard Osman había cautivado a millones de lectores con su ingeniosa premisa: un grupo de jubilados que, aburridos de la rutina en su residencia, se dedican a resolver casos sin resolver.

La adaptación a la gran pantalla, respaldada por Netflix y dirigida por Chris Columbus parecía destinada a repetir ese éxito. Con un reparto encabezado por Helen Mirren, Pierce Brosnan, Ben Kingsley y Celia Imrie, las expectativas eran claras: una película que combinara humor británico, intriga criminal y un aire de novela clásica de Agatha Christie. Sin embargo, aunque la cinta entretiene, deja una sensación de que pudo ser mucho más.

Desde el inicio, la película plantea su tono ligero y su estética cuidada, con una residencia de ancianos que parece más un lujoso resort que un asilo. Elizabeth (Helen Mirren), Ron (Pierce Brosnan), Ibrahim (Ben Kingsley) y Joyce (Celia Imrie) forman el peculiar club que da nombre al filme. Sus reuniones para revisar casos policiales olvidados tienen un toque entrañable y divertido, hasta que el asesinato de un socio del asilo —clave en los negocios que amenazan el lugar— los lanza a una investigación real. Es a partir de este punto cuando la trama gana ritmo, pero también se vuelve más previsible: el espectador intuye pronto hacia dónde va cada giro.

Un elenco bueno, pero desperdiciado 

La película tiene momentos brillantes gracias a su elenco. Mirren, como siempre, ofrece una actuación magnética, mientras que Brosnan despliega su carisma natural y Kingsley aporta el toque excéntrico necesario. Hay química en el cuarteto protagonista, y esa complicidad es probablemente lo que sostiene a la historia. Los diálogos, llenos de ironía británica y guiños inteligentes, aportan frescura a una narración que por momentos se siente algo plana.

El gran momento de emoción llega con el asesinato del socio dueño del asilo: aquí la cinta alcanza su mejor ritmo, con persecuciones, pistas falsas y un humor mordaz que recuerda a las novelas clásicas. No obstante, ese punto álgido llega tarde y se diluye rápidamente, dejando al espectador con la sensación de que el misterio se resuelve de forma demasiado sencilla.

En cuanto a tono, El club del crimen de los jueves se aleja de la sofisticación de Agatha Christie. Mientras la autora británica dominaba el arte de los giros sorprendentes, esta adaptación apuesta más por el encanto de sus personajes que por una trama sorprendente. La cinta, aunque divertida y agradable de ver, se siente algo “aburrida” en su desarrollo, sin el factor sorpresa que podría haberla convertido en un clásico moderno del género.

A pesar de sus defectos, hay que reconocerle mérito: no todas las películas de misterio logran combinar humor, ternura y acción ligera sin caer en lo ridículo. Además, la elección de un grupo de jubilados como protagonistas aporta una perspectiva fresca y distinta, que se agradece en una industria saturada de detectives estereotipados. @mundiario