Tatami: el enfrentamiento más duro no está en el tatami, sino en el régimen iraní

La lucha de una judoka iraní por la libertad y la justicia en un thriller político y deportivo que desafía al régimen iraní. Tatami, protagonizada y codirigida por Zar Amir Ebrahimi,
Tatatmi, póster. / Movistar Plus+
photo_camera Tatatmi, póster. / Movistar Plus+

En un mundo donde el deporte a menudo se presenta como un espacio de superación y unión, la película Tatami se adentra en la oscura realidad de aquellos que deben enfrentar no solo a sus rivales en la competición, sino también a la opresión de un sistema político represivo.

Codirigida por Zar Amir Ebrahimi, galardonada en Cannes por Holy Spider, y el israelí Guy Nattiv, esta cinta en blanco y negro es mucho más que una historia de lucha sobre un tatami: es una denuncia poderosa contra las injusticias que persisten en el mundo del deporte y la sociedad iraní.

Tatami sigue a Leila, una judoka iraní que viaja junto a su entrenadora Maryam al Campeonato Mundial de Judo en Tiflis, Georgia. Ambas tienen la meta de conseguir la primera medalla de oro para su país. Sin embargo, lo que parecía una oportunidad histórica se transforma en un dilema ético y personal cuando el régimen iraní les exige a mitad de la competición que Leila finja una lesión para evitar enfrentarse a una oponente israelí.

La presión no se queda en el ámbito deportivo: las amenazas se extienden a las familias de Leila y Maryam. La protagonista se encuentra en un callejón sin salida, obligada a elegir entre su sueño y la seguridad de sus seres queridos. Este conflicto interno, llevado con maestría a la pantalla, refleja la brutalidad de un sistema que controla incluso los aspectos más personales de la vida de sus ciudadanos. La pelicula estará disponible en Movistar Plus+ desde el 16 de diciembre.

La decisión de filmar Tatami en blanco y negro no es casual. Esta elección estética refuerza la intensidad de la historia, subrayando la dualidad de las elecciones de Leila y la lucha entre el bien y el mal. Los combates de judo están filmados con una agilidad y ferocidad que capturan la esencia del deporte, mientras que los planos subjetivos y la cámara que gira evocan la sensación de estar atrapado en un remolino de tensiones políticas y personales.

La película también establece un paralelismo con casos reales, como el de Saeid Mollaei, un judoka iraní obligado a abandonar el Mundial de Tokio en 2019, o el de Sadaf Khadem, una boxeadora que tuvo que exiliarse por competir sin el yihab. Estas historias inspiran a Tatami y muestran que el drama que refleja no es solo ficción, sino una realidad que afecta a muchos deportistas iraníes. @mundiario