Bajo el título de 'Project Wolf Hunting', esta producción surcoreana ha logrado algo poco común: agotar al público con su crudeza visceral. La trama sigue el traslado de un grupo de peligrosos criminales desde Filipinas hasta Corea del Sur. Lo que empieza como una tensa custodia policial en un buque de carga se convierte en una pesadilla absoluta cuando los prisioneros inician un motín sangriento para tomar el control.
Sin embargo, el giro real de la cinta es el secreto militar que esconde el barco, un horror biológico mucho mayor que los propios delincuentes. La película muta entonces de un intenso thriller de acción a un festival de gore extremo y supervivencia no apto para estómagos sensibles.
Éxito en el Festival de Sitges
La película tuvo un paso triunfal por el Festival de Sitges, el certamen de cine fantástico más importante de España, donde se llevó el Premio Especial del Jurado y el de Mejores Efectos Especiales. La crítica ha alabado su ritmo frenético y el carisma de Seo In-guk, quien interpreta al despiadado líder de los prisioneros.
Con miles de litros de sangre artificial y una coreografía de combate brutal, la cinta se sitúa al nivel de clásicos de la acción moderna como 'The Raid'. Aunque en otros mercados se conozca con nombres distintos, el impacto de esta obra de Kim Hong-sun ha dejado una huella imborrable en el cine de género internacional.