Crítica a Problemas con papá: una serie con humor bobo llega a Movistar Plus+
El 18 de septiembre, Movistar Plus+ lanza Problemas con papá, una comedia británica que, sin grandes pretensiones, promete arrancar sonrisas gracias a su tono soso pero fácil de digerir.
Creada por Danielle Ward, la serie nos introduce en la peculiar y disfuncional relación entre un padre en crisis y su hijo adolescente. Aunque los primeros episodios no ofrecen nada fuera de lo común, sientan las bases de una historia que, sin llegar a ser sobresaliente, tiene el potencial de enganchar a aquellos que disfrutan de tramas familiares aderezadas con humor bobo, pero divertido.
Una trama sencilla con personajes imperfectos
Problemas con papá nos presenta a Malcolm (David Morrissey), un hombre de cincuenta años que se encuentra en plena crisis personal tras su divorcio. Con su vida profesional estancada y sin saber muy bien cómo enfrentarse al futuro, decide mudarse con su hijo adolescente, Jamie (Aimee Lou Wood), un joven que también lidia con sus propios problemas: desde malas decisiones en la escuela hasta una incipiente rebeldía que lo aleja de sus amigos
Lo que comienza como una convivencia incómoda y forzada entre ambos se transforma en el escenario perfecto para situaciones cómicas, a menudo absurdas, pero que logran ser entrañables.
Lo bueno de la serie
La serie no destaca por un humor brillante o afilado, sino más bien por un tono simple y cotidiano, donde las risas provienen de los errores y torpezas de los personajes. La torpeza de Malcolm para manejar su propia vida y la adolescencia de Jamie crean un choque de generaciones que, aunque no rompe moldes, resulta lo suficientemente entretenido como para mantener al espectador interesado.
Los dos primeros capítulos se encargan de establecer las dinámicas familiares y sentar las bases de lo que será el desarrollo de la temporada. Malcolm, con su ingenuidad y desorientación, choca constantemente con el carácter impulsivo y algo cínico de Jamie. A pesar de ello, ambos comienzan a descubrir que, más allá de sus diferencias, pueden ser el apoyo que cada uno necesita para enfrentar sus propios desafíos.
La serie no trata de profundizar en grandes dilemas emocionales, sino que se centra en mostrar pequeñas situaciones de la vida diaria que, aunque triviales, son reconocibles para el espectador. El humor no busca la carcajada, sino una sonrisa cómplice ante las imperfecciones y torpezas de los protagonistas. @mundiario