Esta cinta argentina que hace una metáfora de la situación política y social del país
El 16 de septiembre, Movistar Plus+ estrena Puan, la comedia dramática argentina que ha logrado capturar tanto los aplausos de la crítica como el corazón del público. La película, dirigida por María Alché y Benjamín Naishtat, se consagra como una de las producciones más inteligentes y emotivas del cine latinoamericano actual, ofreciendo una mirada crítica y divertida al mundo académico, con un trasfondo social y político que resuena más allá de las fronteras de Argentina.
Ganadora del Premio del Jurado al Mejor Guion y de la Concha de Plata al Mejor Actor en el Festival de San Sebastián 2023, Puan no solo es una película sobre la lucha por una cátedra universitaria, sino también un retrato de las complejidades humanas y las contradicciones inherentes al acceso a la cultura en un contexto de crisis social y política.
Filosofía, rivalidad y humor en tiempos de incertidumbre
La trama de Puan gira en torno a Marcelo Pena (interpretado por Marcelo Subiotto), un tímido profesor de filosofía que, tras la repentina muerte de su mentor Eduardo Caselli, se ve abocado a competir por la cátedra vacante en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, conocida coloquialmente como Puan. Para Marcelo, la sucesión parece algo natural, hasta que un viejo colega, Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia), regresa sorpresivamente para disputar el puesto.
El choque entre Marcelo y Rafael representa mucho más que una simple rivalidad profesional: es una guerra entre diferentes concepciones de la vida, la filosofía y el papel de la academia en una sociedad en crisis. Mientras Marcelo representa el academicismo más modesto y tradicional, Rafael encarna el prototipo del intelectual cosmopolita, aquel que presume de sus conocimientos adquiridos en Europa, especialmente de sus citas en alemán de Kant y Hegel, generando admiración y recelo a partes iguales.
Puan no es solo una película sobre la vida universitaria, sino también una metáfora de la situación política y social de Argentina, y por extensión, de América Latina. La película sitúa su acción en un contexto de crisis social, donde la precariedad de los sistemas educativos y la falta de oportunidades reales se hacen evidentes.