Protagonizada por Sharon Horgan y Michael Sheen, esta historia conmovedora y reflexiva aborda la lucha entre el amor incondicional y los límites de la medicina moderna.
Marnie (Niamh Moriarty), una niña de 13 años, sufre una rara forma de distrofia muscular que ha marcado toda su vida. Desde su diagnóstico en la infancia, su familia ha pasado innumerables horas en hospitales, aprendiendo a administrar tratamientos complejos y enfrentándose a un sistema que no siempre apoya a quienes más lo necesitan. Pero ahora, Marnie está en cuidados intensivos, y su médico plantea una pregunta devastadora: ¿debería continuar su tratamiento, o sería más humano dejarla partir?
Esta cuestión pone a sus padres, Nicci (Sharon Horgan) y Andrew (Michael Sheen), en un conflicto que va más allá de sus propios límites emocionales. Nicci, aferrada a la esperanza, quiere seguir luchando por su hija, mientras que Andrew, tras una dolorosa introspección, acepta que desconectar a Marnie podría ser el acto más amoroso que puede ofrecerle. Sin consenso entre ellos, la decisión recae en un juez, convirtiendo el destino de Marnie en un asunto público y legal.
Querida Marnie no busca héroes ni villanos. En su lugar, presenta una compleja red de emociones, debates éticos y momentos desgarradores que reflejan las realidades de las familias que enfrentan enfermedades terminales. La serie, dirigida con sensibilidad y maestría, utiliza flashbacks para mostrar los momentos más significativos de la vida de Marnie y su familia: desde los primeros días tras su diagnóstico hasta los pequeños triunfos y desafíos cotidianos que moldearon sus vidas.
El enfoque también abarca el personal médico, como la doctora Samantha (Noma Dumezweni), quien ha cuidado de Marnie durante siete años. Su propuesta de cambiar el plan de cuidados no es recibida como una recomendación profesional, sino como un acto cruel en los ojos de Nicci, reflejando lo rápido que la confianza puede romperse en circunstancias extremas.
Querida Marnie no es solo una serie sobre un juicio; es un retrato íntimo de una lucha continua. Desde la falta de financiación para equipos esenciales hasta las batallas por derechos básicos, la historia subraya las desigualdades del sistema sanitario y educativo, revelando cómo estas familias deben pelear por mucho más que un diagnóstico o tratamiento. La serie se encuentra disponible en Movistar Plus+ a partir del 29 de noviembre. @mundiario


