Desde el 28 de diciembre, Exmaridos se suma a la cartelera como una propuesta original y cautivadora. Este segundo largometraje de Noah Pritzker, que tuvo su estreno mundial en el pasado Festival de San Sebastián, propone un enfoque íntimo y honesto sobre los conflictos emocionales de tres hombres de la misma familia.
Con claras referencias al cine de Woody Allen (Annie Hall), Noah Baumbach (Historia de un matrimonio) y John Cassavetes (Maridos), la cinta combina comedia y drama para explorar las contradicciones de la masculinidad.
La trama se desarrolla en Nueva York y sigue a los hombres de la familia Pearce: Simon, un octogenario que decide separarse de su esposa tras 65 años de matrimonio; Peter, su hijo, un hombre en plena mediana edad que lidia con un reciente divorcio; y Nick, el nieto treintañero, atrapado entre su inminente boda y la incertidumbre emocional.
La película comienza con Simon confesando a Peter, en medio de una sesión de cine, su intención de dejar a su mujer para buscar, quizás por última vez, el amor verdadero. Este anuncio desata una serie de eventos que revelan las fisuras emocionales en la vida de Peter y Nick, quienes, en distintos momentos, enfrentan sus propios fracasos sentimentales y personales.
Pritzker utiliza esta estructura generacional para abordar temas universales como el amor, la soledad, la salud mental y la dificultad de conectar emocionalmente en una sociedad que exige siempre avanzar.
Exmaridos no busca dar respuestas definitivas ni finales felices. En cambio, plantea preguntas incómodas sobre el amor, la familia y la masculinidad, dejando que cada espectador saque sus propias conclusiones. ¿Es posible encontrar una segunda oportunidad cuando parece que todo está perdido? ¿Cuánto de nuestra identidad está moldeado por nuestras relaciones familiares y cuánto por nuestras propias decisiones? @mundiario


