El 15 de julio se estrena En nombre de la tierra, la última película de los directores DK Welchman y Hugh Welchman, conocidos por su innovadora Loving Vincent. Esta vez, el dúo adapta la novela Los campesinos del Premio Nobel de Literatura Władysław Reymont, llevando a la pantalla una historia intensa y visceral a través de una técnica de animación única que mezcla imagen real, rotoscopia y pintura al óleo.
En nombre de la tierra sigue la estela de Loving Vincent con su particular estilo visual, donde cada fotograma ha sido pintado a mano por más de 90 artistas. Utilizando una combinación de imagen real y animación 3D, la película logra un efecto de cuadro en movimiento, transportando al espectador a la campiña polaca de finales del siglo XIX y principios del XX. Los fondos, inspirados en obras pictóricas de la época, crean una atmósfera que envuelve y da vida a la trágica historia de Jagna.
La trama: un descenso a los infiernos
La película se centra en Jagna, una joven humilde obligada a casarse con Boryna, el terrateniente más rico y mucho mayor que ella. Aunque Jagna está enamorada del hijo de Boryna, Antek, debe enfrentar la envidia y los prejuicios de los aldeanos mientras lucha por mantener su independencia. La historia, estructurada en cuatro partes que corresponden con las estaciones del año, refleja los duros trabajos del campo y las festividades tradicionales locales, subrayando el paso del tiempo y los cambios en la vida rural.
Kamila Urzędowska interpreta a Jagna, brindando una actuación que captura la esencia de la joven campesina. Su interpretación, luego convertida en animación, muestra la lucha interna de Jagna y la presión externa de una sociedad opresiva. A través de sus vivencias, la película explora temas universales como el amor no correspondido, la lucha por la autonomía personal y el enfrentamiento con las normas sociales. @mundiario


