La historia sigue a Edward, un actor cuya vida está marcada por una enfermedad que le provoca tumores faciales. Debido a su aspecto, sus oportunidades laborales se reducen a pequeños papeles en anuncios centrados en la inclusión, lo que le genera frustración y precariedad. A su aislamiento personal se suma la dificultad de establecer una relación sentimental con su vecina dramaturga, con la que mantiene una amistad cargada de sentimientos ocultos.
En un intento de dar un giro a su existencia, Edward decide someterse a un tratamiento experimental que transforma su rostro, otorgándole los rasgos considerados atractivos bajo los estándares convencionales. Esta operación, que promete abrirle nuevas puertas, no resulta ser la solución definitiva a sus problemas. Aunque experimenta ciertos cambios en su vida, pronto se enfrenta a una situación inesperada: la aparición de una obra de teatro que incluye un papel que refleja su historia personal y que lo arrastra a un conflicto existencial y artístico.
La película introduce así una reflexión metanarrativa sobre los límites de la representación en el arte y la controversia que surge cuando un actor interpreta una condición que no padece. Schimberg aborda este debate con mordacidad, pero también con sensibilidad, utilizando la comedia negra como vehículo para plantear cuestiones sobre identidad, aceptación y las convenciones sociales en torno a la belleza.
El reparto incluye, además de Stan, a Renate Reinsve, reconocida por La peor persona del mundo, que aporta complejidad a un personaje inicialmente secundario, y a Adam Pearson, actor y activista británico que vive con neurofibromatosis y cuya presencia dota a la cinta de una fuerza especial, reforzando el discurso sobre representación y autenticidad.
A Different Man ha sido aclamada por la crítica por su capacidad para provocar incomodidad y, al mismo tiempo, empatía. Lejos de ofrecer respuestas sencillas, la cinta invita a cuestionar las expectativas del espectador y el papel del cine en la construcción de narrativas sobre la diferencia. La película llega el 26 de agosto a Movistar Plus+.
Con un guion incisivo y una puesta en escena que combina crudeza y sátira, Aaron Schimberg consolida su estilo singular, capaz de utilizar la incomodidad como herramienta narrativa sin renunciar a la empatía. La película se erige así como una propuesta original dentro del panorama actual, un retrato mordaz de los dilemas personales y artísticos que rodean a la identidad. @mundiario


