La actriz Embeth Davidtz, conocida por su trayectoria en cine y televisión, firma su primer largometraje como directora con No dejemos que esta noche todo se pierda, un drama ambientado en el sur de África durante los últimos años de un periodo político convulso. Además de dirigir, Davidtz también protagoniza la historia, consolidando un proyecto que parte de una implicación personal tanto en lo creativo como en lo interpretativo.
La película adapta las memorias de Alexandra Fuller, un relato autobiográfico que recoge su infancia en una granja familiar en Zimbabue, cuando el país atravesaba una etapa de transformación política y social. El guion condensa varios años de vivencias en un único periodo narrativo, centrando la acción en el momento previo a un cambio histórico que alteró profundamente la vida de muchas familias.
El eje de la historia se construye a partir de la perspectiva de Bobo, una niña de siete años que vive en un entorno rural donde la violencia y la tensión forman parte de la vida cotidiana. A través de su mirada, el relato muestra una realidad compleja sin recurrir a explicaciones directas, dejando que sean los gestos, los silencios y las dinámicas familiares los que definan el contexto.
La familia protagonista vive en una granja aislada, en la que el padre pasa largas temporadas fuera realizando patrullas de vigilancia junto a otros propietarios, en un intento de proteger sus tierras ante el clima de inseguridad. Mientras tanto, la madre lidia con problemas personales y emocionales que afectan al equilibrio familiar, en un entorno donde el miedo se convierte en un elemento constante.
La figura de la madre, interpretada por la propia Davidtz, adquiere un peso central en la narrativa. Se trata de un personaje complejo, que combina momentos de vulnerabilidad con actitudes de resistencia, reflejando las tensiones internas derivadas del contexto en el que vive. Su comportamiento está marcado por la presión del entorno y por experiencias personales que influyen en su estabilidad emocional.
Junto a ella, la relación entre Bobo y su cuidadora, Sarah, introduce otra dimensión en la historia. La conexión entre ambas se desarrolla en un entorno atravesado por diferencias sociales y culturales, en el que las relaciones personales están condicionadas por un contexto político cada vez más inestable. Este vínculo aporta una perspectiva adicional sobre la convivencia y las tensiones que atraviesan la comunidad.
El reparto se completa con Lexi Venter en el papel de Bobo, una niña que se mueve entre la inocencia y la comprensión progresiva de la realidad que la rodea. También participan Rob van Vuuren como el padre, Anina Reed como la hermana mayor y Zikhona Bali en el papel de Sarah, configurando un conjunto de personajes que reflejan distintas facetas del entorno familiar y social.
La película se estrenará el 29 de marzo en la plataforma Movistar Plus+, donde pasará a formar parte de su catálogo de producciones y adquisiciones internacionales. @mundiario


