Crítica a Black Friday: una promesa fallida al  terror de Eli Roth

Black Friday prometía ser una revolución en el cine de terror, pero se ha quedado en una cinta mediocre y poco espectacular
Black Friday, teaser. / Movistar Plus+
photo_camera Black Friday, teaser. / Movistar Plus+

Desde el 9 de junio, Black Friday llega a Movistar Plus+ como  la gran apuesta del director Eli Roth, conocido por sus éxitos en el género del terror con películas como Hostel y Cabin Fever

Sin embargo, esta nueva producción, que prometía ser una revolución en el cine de terror, se ha quedado corta en muchos aspectos, ofreciendo una experiencia que más que miedo provoca risas involuntarias y decepción entre los espectadores.

Black Friday se basa en el tráiler falso Thanksgiving que Roth dirigió en 2007 para las sesiones dobles de Planet Terror de Robert Rodriguez y Death Proof de Quentin Tarantino. La película comienza con un Día de Acción de Gracias en Plymouth, Massachusetts, lugar donde supuestamente se celebró por primera vez esta festividad. A pesar de la tradición, un empresario local decide adelantar el Black Friday, lo que lleva a cientos de lugareños a trabajar y comprar en RightMART, una gran superficie comercial que pronto se convierte en el escenario de una masacre consumista.

La trama avanza un año después, cuando los responsables de aquel sangriento Black Friday empiezan a ser brutalmente asesinados por un misterioso personaje disfrazado de John Carver, el peregrino del Mayflower y primer gobernador de Plymouth. Aunque la premisa promete, la ejecución se siente forzada y falta de originalidad.

¿Por qué no ver Black Friday?

Desde el principio, Black Friday se vendió como una cinta de terror revolucionaria, con una fuerte crítica social y homenajes a las películas de terror de los años 60. Sin embargo, estos elementos no logran salvar una película que, en su mayoría, se siente mediocre y poco inspirada. La crítica a la sociedad de consumo está presente, pero es superficial y no aporta nada nuevo al género. La sátira violenta, que recuerda a El amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 1979) de George A. Romero, se queda a medio camino, sin llegar a impactar realmente al espectador.

Uno de los puntos más flojos de la película son sus efectos especiales. Lo que debería ser una experiencia terrorífica se convierte en una serie de escenas que provocan risa más que miedo. El gore, elemento característico de Roth, está presente en exceso, pero sin la creatividad y el ingenio que se espera de un director de su calibre. Los truculentos crímenes, que deberían ser el punto fuerte de la película, se sienten repetitivos y poco originales, haciendo que la trama brille más por su clasicismo que por su capacidad de innovar.

Los homenajes a las películas de terror de los años 60 son claros, pero no consiguen encajar bien en la narrativa de Black Friday. En lugar de añadir valor, estos guiños parecen forzados y desconectados, haciendo que la película se sienta como una colección de clichés en lugar de una obra coherente y bien pensada. @mundiario