Los amos de la ciudad llega a Movistar Plus+ con ocho episodios que desde el inicio atrapan al espectador. La serie británica, que ya había arrasado en Reino Unido con audiencias millonarias, se adentra en los entresijos de una organización criminal y en los dilemas personales de quienes forman parte de ella. Lo hace con un primer capítulo explosivo que no duda en matar a su gran patriarca, Ronnie Phelan, interpretado por Sean Bean, dejando claro que nadie está a salvo.
El asesinato temprano de Phelan marca el tono de una trama en la que el suspense y las traiciones son el motor narrativo. Desde ese momento, el espectador se ve arrastrado a un juego de poder sin concesiones donde cada decisión puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. La serie no solo construye un universo oscuro y violento, sino que también profundiza en las tensiones familiares y en la ambición que amenaza con destruir cualquier atisbo de lealtad.
La historia sigue a Michael Kavanagh (James Nelson-Joyce), mano derecha de Ronnie y prácticamente un hijo adoptivo para él, que empieza a soñar con una vida alejada del crimen gracias a Diana Williams (Hannah Onslow). Sin embargo, el vacío de poder tras la muerte de Phelan y la desaparición de un importante cargamento de droga desatan una guerra interna. Jamie Phelan (Jack McMullen), hijo biológico del capo, reclama su derecho a liderar el clan, iniciando un enfrentamiento brutal que no deja margen para la redención.
Creada por Stephen Butchard, guionista de The Last Kingdom y Las buenas madres, la serie destaca por su solidez narrativa y un guion que sabe dosificar la tensión capítulo a capítulo. En la dirección encontramos nombres de peso como Saul Dibb (Muerte en Salisbury), John Hayes (Dublin Murders) y Eshref Reybrouck (Operación Éxtasis), que aportan un ritmo cinematográfico y una estética realista, casi documental. El resultado es una producción que logra que el espectador se sienta dentro de este universo oscuro y peligroso, donde la lealtad es un lujo que pocos pueden permitirse.
Uno de los grandes aciertos de Los amos de la ciudad es su retrato de los personajes. Michael Kavanagh emerge como el antihéroe perfecto: atrapado entre su lealtad al clan y sus deseos de redención. Jamie Phelan, por su parte, es el heredero con hambre de poder, un joven dispuesto a todo para demostrar que merece ocupar el trono de su padre. La tensión entre ambos impulsa la narrativa y convierte cada episodio en un tablero de ajedrez donde todos mueven fichas con peligro de jaque mate.
La serie evoca inevitablemente a clásicos del género como Los Soprano o Peaky Blinders, pero aporta su propia personalidad. Lejos de glorificar el mundo del crimen, muestra un panorama crudo, donde las traiciones y la violencia son inevitables, y cada personaje está marcado por el miedo y el peso de sus decisiones. A pesar de la brutalidad que retrata, la producción mantiene un equilibrio entre acción trepidante, intriga y desarrollo emocional, lo que hace que sus protagonistas resulten tan fascinantes como imprevisibles.
Los dos primeros capítulos son una auténtica declaración de intenciones: ritmo impecable, tensión que no decae y giros narrativos que sorprenden sin recurrir a artificios innecesarios. El asesinato de Ronnie Phelan, lejos de ser el clímax inicial, abre la puerta a una trama aún más oscura y compleja que promete mantener el suspense hasta el final. La serie llega a Movistar Plus+ el 9 de septiembre. @mundiario


