Un enjambre de pasadizos sombríos, cables colgantes y edificios apilados sin orden ni regulación alguna. Así era la Ciudad Amurallada de Kowloon, un enclave que desafió toda lógica urbanística y jurídica hasta su demolición en los años 90.
A partir del 14 de mayo, Movistar Plus+ estrena La ciudad de los guerreros, un thriller de acción dirigido por Soi Cheang que resucita ese espacio único en la historia contemporánea para convertirlo en escenario de una lucha feroz entre códigos de honor, violencia y supervivencia.
La película, basada en la novela gráfica City of Darkness de Yuyi, recupera la estética y el espíritu de las clásicas películas de artes marciales, pero las sitúa en un contexto histórico muy concreto: el Hong Kong de 1984, cuando la sombra de la retrocesión a China comenzaba a alterar el pulso de la ciudad. Kowloon, territorio sin ley enclavado en pleno corazón urbano, se convierte aquí en símbolo de resistencia, pero también en un campo de batalla físico y emocional.
Soi Cheang reconstruye este microcosmos urbano con una atención al detalle que evita el exotismo gratuito. La película no idealiza ni demoniza: muestra la brutalidad y la solidaridad que coexisten en un espacio donde el Estado está ausente. Lejos de caer en la distopía decorativa, el director convierte a Kowloon en un personaje más, con vida propia, ruidos, sombras y tensiones.
La película fue reconocida con el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Sitges 2024, un reconocimiento que subraya su capacidad para combinar espectáculo y reflexión. Cheang emplea el cine de artes marciales como herramienta narrativa y simbólica, rescatando una tradición cinematográfica local que en los últimos años ha quedado relegada frente a grandes producciones continentales más controladas políticamente.
Cheang sitúa su relato en un punto de inflexión: 1984, año del acuerdo sino-británico que determinaría el futuro de Hong Kong. Kowloon, con sus normas propias, sus silencios y su caos funcional, sirve como metáfora de una ciudad que siempre ha oscilado entre la sumisión y el desafío. @mundiario


