Si creciste viendo películas como Cuenta conmigo, E.T. o Los Goonies, Bookworm es una propuesta que conecta directamente con ese espíritu nostálgico del cine ochentero: niños inteligentes, adultos disfuncionales, paisajes espectaculares y una misión improbable que transforma a sus protagonistas. Aquí, el ingrediente principal no es la épica ni los efectos especiales, sino el corazón. Y, en gran parte, el rostro vulnerable y excéntrico de Elijah Wood.
Dirigida por Ant Timpson, Bookworm marca la segunda colaboración entre el cineasta neozelandés y Wood, tras la notable Come to Daddy (2019). En esta ocasión, cambian el tono oscuro y siniestro por una aventura cálida, a ratos hilarante, que funciona como carta de amor al cine familiar de otra época, con una sensibilidad moderna que nunca cae en el exceso de azúcar.
La historia arranca con Mildred, una niña de once años brillante, autodidacta y algo solitaria, que ve cómo su vida da un giro radical tras un absurdo accidente doméstico que deja a su madre en coma. Mildred no conoce a su padre. Nunca ha hablado con él. Pero tras leer en el diario de su madre que fue concebida en un aparcamiento durante una escapada a Las Vegas, decide localizarle. Y ahí aparece Strawn Wise (Elijah Wood): un ilusionista venido a menos, incapaz de sostener una carrera, una pareja o una conversación sin salpicarla de frases grandilocuentes y fracaso emocional.
Wood compone a Strawn con una mezcla de patetismo y ternura que resulta irresistible. Enfundado en pantalones de cuero demasiado ceñidos, esmalte negro en las uñas y un ego desinflado por años de fracasos, se presenta en Nueva Zelanda para hacerse cargo de una hija que no conoce, sin tener ni idea de cómo funciona la paternidad.
Cuando Mildred le propone continuar un plan que tenía con su madre —salir de acampada en busca del esquivo Canterbury Panther, un felino mitológico que supuestamente deambula por la región y por cuya captura se ofrece una recompensa de 50.000 dólares— Strawn accede, más por culpa que por convicción. Y así comienza un viaje tan disparatado como conmovedor.
A lo largo del camino, los protagonistas se cruzan con personajes secundarios deliciosamente inquietantes, como la pareja interpretada por Michael Smiley y Vanessa Stacey, cuya simpatía forzada y sonrisa perenne esconden algo turbio. Son secuencias que aportan tensión y humor negro, manteniendo el ritmo sin perder el tono familiar.
Con su mezcla de humor, ternura y una pizca de magia, Bookworm es una propuesta encantadora para ver en familia y que se une al catálogo de Movistar Plus+ a partir del 14 de abril. @mundiario


