Basada libremente en la obra de teatro Cancún de Jordi Galceran (El método Grönholm), Amanece en Samaná sigue a dos parejas de amigos que celebran sus veinte años de relación con unas vacaciones en el idílico paraje caribeño de Samaná. Ale (Luisa Mayol) y Santi (Luis Tosar), junto a Natalia (Bárbara Santa-Cruz) y Mario (Luis Zahera), disfrutan de su estancia entre fiestas, conversaciones y reencuentros, hasta que una confesión inesperada de Ale cambia el rumbo de los acontecimientos.
Envalentonada por el alcohol y la euforia del momento, Ale revela que la noche en la que se conocieron los cuatro, manipuló la situación para terminar con Santi, a pesar de que él inicialmente se había sentido atraído por Natalia. Lo que para ella es una travesura inofensiva con el paso de los años, para los demás se convierte en una revelación devastadora. La velada se desmorona entre reproches, dudas y decepciones, y al día siguiente Ale despierta con una fuerte resaca sin saber hasta qué punto su vida está a punto de cambiar.
Uno de los grandes atractivos de la película radica en la metodología utilizada por Rafa Cortés: los actores trabajaron sin diálogos preestablecidos, teniendo que improvisar cada réplica. Esta decisión otorga frescura y espontaneidad a las interpretaciones, permitiendo que las emociones fluyan de manera natural en pantalla.
Luis Tosar y Luisa Mayol, pareja en la vida real, tuvieron que separar su relación personal del trabajo en el rodaje, un desafío que, según relatan, supieron afrontar gracias a la complicidad que comparten. Por su parte, Luis Zahera confesó que rodar en un lugar paradisíaco como Samaná fue una experiencia inolvidable: "Era como alcanzar la cima para un actor, porque ¿cuándo más vas a rodar en el Caribe?".
Con un reparto en estado de gracia, una dirección arriesgada y una historia que equilibra el humor con la introspección, Amanece en Samaná se erige como una de las propuestas más originales del cine español reciente y llega a Movistar Plus+ el 4 de abril. Una película que nos recuerda que, en cuestiones de amor y destino, nada está realmente escrito. @mundiario


