¿Por qué Abigail está entre lo más visto de Max? Aquí la crítica sobre esta película de terror

Abigail, la última propuesta de Radio Silence, destaca por su originalidad y su construcción argumental, aunque el desenlace excesivo empaña el resultado final.
Abigail, póster. / RR SS
photo_camera Abigail, póster. / RR SS

El cine de terror vive un momento dorado, con producciones que buscan alejarse de los clichés y ofrecer experiencias frescas a un público cada vez más exigente. En este contexto, Abigail, dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett (Radio Silence), se posiciona como una propuesta interesante dentro del catálogo de HBO Max, logrando escalar al top 10 de la plataforma. Sin embargo, aunque la película tiene elementos que atrapan y sorprenden, su desenlace lleva el gore y la exageración a un punto que podría no satisfacer a todos los espectadores.

Abigail comienza con un planteamiento cautivador: un grupo de criminales desconocidos entre sí se reúne para realizar un secuestro que parece sencillo. La víctima, una niña llamada Abigail (Alisha Weir), resulta ser hija de un poderoso y peligroso hombre de negocios. Sin embargo, pronto descubren que ella no es quien aparenta ser.

El guion se construye con habilidad, manteniendo un ritmo ascendente que mezcla suspense, acción y dinámicas de grupo bien trabajadas. Los secuestradores, interpretados por un elenco de lujo que incluye a Melissa Barrera, Kathryn Newton, Dan Stevens y Giancarlo Esposito, aportan diversidad y química a la narrativa. Cada personaje tiene su momento de brillo, lo que ayuda a desarrollar una atmósfera de tensión en la que el espectador se pregunta constantemente quién será la próxima víctima.

Un giro inesperado: Abigail, la vampira letal

El primer gran acierto de la película es el giro argumental: Abigail no es solo una niña inocente, sino una vampira sádica que convierte a sus captores en presas dentro de una mansión que rápidamente se transforma en un escenario de pesadilla. Las muertes están diseñadas con ingenio, utilizando elementos del entorno y apostando por un body horror que se siente fresco y visceral.

La dirección de Bettinelli-Olpin y Gillett brilla al crear escenarios claustrofóbicos que elevan la tensión y juegan con las expectativas del público. Cada muerte es un espectáculo visual que combina suspense y gore, dejando claro que los directores dominan el arte de mantener al espectador al borde del asiento.

Abigail no es una película perfecta, pero es una propuesta fresca que ofrece algo diferente en un género que a menudo se repite a sí mismo. Su planteamiento inicial, su ritmo y su originalidad la convierten en una experiencia entretenida y, en muchos momentos, fascinante. @mundiario