La serie original de HBO, Succession (2018-2023), marcó la entrada de Nicholas Britell en la televisión componiendo en sus cuatro temporadas y ganando el Premio Emmy a la mejor música original del tema del título principal en 2019. Su partitura para la segunda y tercera temporada de Succession le valió nominaciones al Premio Primetime Emmy a la Composición Musical Sobresaliente para una Serie en 2020 y 2022. Su partitura para The Underground Railroad fue nominada para el premio Primetime Emmy a la composición musical sobresaliente para una serie limitada o de antología, una película o un especial en 2021.
Pero como no podía ser de otra manera, una gran parte del éxito de Succession se le tiene que atribuir sin duda alguna a la música de Nicholas Britell, uno de los mejores compositores de la actualidad. Gran parte de la emoción que se consigue en Succession nace de las cuerdas y teclas de piano de Britell, creando unas texturas y atmósferas que se han quedado impregnadas en la mente de todos los espectadores, de forma consciente e inconsciente.
La partitura de Britell se aprovecha de todo el patetismo profundo y del absurdo cómico de la serie para no solo establecer la emoción de la escena, si no para crear un mundo sonoro que se basa libremente desde Beethoven hasta la música de DJ. La partitura de Succession es una partitura extensa si tenemos en cuenta sus 4 temporadas, pero que está enfocada conceptualmente en un trabajo muy clásico cogiendo temas y haciendo variaciones de los mismos. Coge una idea fija establecida desde el inicio: la salida de un patriarca de la cima de su imperio empresarial, y otra circular o incluso estática, las formas en las que tres de sus hijos maniobran para hacerse cargo de la empresa.
Un objetivo que desde el primer momento de la serie se nos muestra como un objetivo imposible. Un objetivo que sólo logrará el resquebrajamiento inevitable de la familia, comenzado por el patriarca y sucedido por los hijos. Todo esto lo refleja Britell con una música imparable, con unas cuerdas que suenan como un motor en marcha que va a arrasar con todo, pero sobre todo con ellos mismos.
Banda sonora de Succession. / Milan Records USA
Una composición para piano y cuerdas
La música de la cabecera es el tema principal de la serie, a partir del cual se crean variaciones y derivaciones que posteriormente se van extendiendo como un manto entre las escenas de cada capítulo. Una composición para piano y cuerdas con ritmos de hip-hop persistentes que suena de manera ligeramente distorsionada y descoordinada, lo que unido a los acordes disonantes que se escuchan da una sensación de caos y desmoronamiento que conecta al instante con el tema de la serie y sus luchas de poder.
El propio Britel disecciona su partitura y la interpreta al piano. El compositor afirma que su música mantiene la dualidad de tono de Succession, donde conviven el humor absurdo de las situaciones con una gravedad de calibre shakesperiano.
La otra mitad del poder de fascinación de la cabecera de Succession la aporta el montaje de imágenes con escenas caseras de la familia Roy a lo largo del tiempo. Una narrativa propia que refleja el aislamiento del patriarca Logan Roy (Brian Cox) respecto a sus hijos y también funciona como crónica de la construcción de su gran imperio mediático y empresarial.
Composición cautivadora, adictiva, sugerente y enigmática que no quedará exenta de más premios futuros de los que ya obtuvo. Pero lejos de los premios que puede conseguir, lo que sí ya tiene es el premio del público a la mejor música "envolvente" en una serie dramática. @mundiario