Después de décadas de adaptaciones fallidas, por fin Marvel Studios estrena su versión de Los 4 Fantásticos bajo la dirección de Matt Shakman.
Lejos de ser el salvavidas que enderece el rumbo incierto del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), Primeros Pasos funciona, para bien, como una película completamente independiente. Y en ese aislamiento encuentra su mayor virtud: no hay cameos innecesarios, ni multiversos confusos, ni conexiones a películas anteriores. Solo una historia contenida que respira con estilo propio. A partir de aquí habrá pequeños spoilers.
Ambientada en una Tierra alternativa (Tierra-828), la película ofrece un viaje al pasado sin abandonar lo fantástico. Con un diseño retrofuturista inspirado en los años 60 —a lo Los Supersónicos, pero con presupuesto millonario—, Primeros Pasos logra destacar visualmente como pocas entregas recientes de Marvel. El trabajo de diseño de producción es notable y hay un cariño evidente por la estética clásica de la ciencia ficción, algo que se agradece en un panorama sobresaturado de efectos digitales genéricos y muy parecidos a los de la TVA (guiño, guiño).
El punto fuerte para los más puristas del cómic es la reaparición de personajes históricos como el Hombre Topo (Paul Walter Hauser), Galactus (voz de Ralph Ineson) y Silver Surfer, interpretada por Julia Garner en un giro sorprendente del personaje Shalla-Bal. Si bien la elección de Garner aporta una frescura necesaria, su aparición se queda a medio camino, y nunca termina de desarrollarse del todo. Lo mismo ocurre con Galactus: su presencia impone, su diseño fascina… pero falta ver esa destrucción cósmica total que lo convierta en una verdadera amenaza. Se siente más como una promesa que como un conflicto resuelto.
Una narrativa sólida, pero simple
En cuanto a la historia, Primeros Pasos ofrece una narrativa sólida, pero superficial. No hay grandes sorpresas ni reflexiones profundas: es una historia sobre familia, identidad y responsabilidad con pinceladas de humor y acción espacial. El guion evita meterse en terrenos filosóficos o morales complejos, optando por una estructura clásica y predecible, pero funcional. En cierto modo, es una película de orígenes… aunque el público ya conozca el origen de estos personajes.
El elenco brilla por su carisma más que por la complejidad de sus personajes. Pedro Pascal aporta su habitual aplomo como Reed Richards, mientras que Vanessa Kirby da una Sue Storm elegante y decidida. Joseph Quinn, con su Antorcha Humana, funciona como un ancla cómica, pero la actuación no es suficiente y se siente como que no encaja. Ebon Moss-Bachrach se roba varias escenas como Ben Grimm, aportando ternura y sentido común y no podemos dejar de lado que sus outfits dejan ver un lado muy icónico del personaje y se aleja de lo que hemos visto con anterioridad.
Lo que no termina de cuajar es el tono general. A ratos parece querer tocar temas profundos, como la maternidad o el sacrificio (con la historia de Sue embarazada en medio de un conflicto interplanetario), pero nunca se lanza del todo. El clímax espacial, aunque visualmente impactante, resulta algo precipitado. Y aunque la historia tiene un cierre, hay una sensación general de que se han dejado cosas en el aire. ¿Quizás para futuras secuelas? Tal vez. Pero se agradece que, por esta vez, Marvel no haya caído en la trampa del post-créditos como excusa narrativa y sólo una escena funciona.
En resumen, Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos es una película que brilla por su independencia. No intenta ser el nuevo eje del UCM, ni reiniciar nada, ni cargar con las expectativas del fandom. Es, simplemente, una aventura ligera, bien hecha, que recupera con acierto a varios villanos clásicos y que se presenta con una envoltura visual impecable. ¿Pudo haber profundizado más? Sí. ¿Le faltó épica a Galactus? También. Pero en un contexto donde Marvel parece perder el rumbo película tras película, esta entrega se siente honesta, contenida y, sobre todo, disfrutable. @mundiario


