La voz de Hind: la película que convierte el caso de una niña palestina en un símbolo contra la guerra

La cinta de Kaouther Ben Hania reconstruye el asesinato de Hind Rajab con los audios reales de la niña y abre un debate global sobre Gaza y la memoria.
Fotograma de La voz de Hind./ RR SS
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La voz de Hind, la nueva película de la directora tunecina Kaouther Ben Hania, llega a España tras su paso por el Festival de Venecia, donde obtuvo el Gran Premio del Jurado y se convirtió en una de las obras más comentadas del certamen. Seleccionada por Túnez para representar al país en los próximos Oscar, la cinta reconstruye uno de los episodios más estremecedores de la ofensiva israelí sobre Gaza: el asesinato de la niña palestina Hind Rajab, de seis años, cuyo caso ha sido documentado por organizaciones de derechos humanos y medios internacionales.

El caso que conmovió al mundo

El 29 de enero de 2024, Hind viajaba en un coche con sus tíos y cuatro primos cuando el vehículo fue atacado en el barrio de Tel al-Hawa, en Gaza. Todos murieron salvo ella, que permaneció durante horas atrapada entre los cuerpos mientras hablaba por teléfono con voluntarios de la Media Luna Roja Palestina. Esas llamadas —difundidas ampliamente en redes sociales— fueron las últimas palabras conocidas de la niña. Cuando dos sanitarios acudieron a rescatarla, también fueron asesinados por disparos de un tanque israelí.

Investigaciones independientes de Euro-Mediterranean Human Rights Monitor, Forensic Architecture y The Washington Post concluyeron que el coche fue atacado de forma deliberada y que la ambulancia se convirtió en objetivo militar. La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado ha señalado que el caso podría constituir un crimen de guerra.

El nombre de Hind se transformó en un símbolo global: universidades, activistas y artistas comenzaron a dedicarle homenajes, desde la renombrada Hind’s Hall en la Universidad de Columbia hasta la canción del rapero Macklemore, cuyos beneficios se destinaron a la UNRWA.

Una narración desde la impotencia

Kaouther Ben Hania —autora de El hombre que vendió su piel y Las cuatro hijas, ambas nominadas al Oscar— decidió contar la historia desde dentro del centro de emergencias de la Media Luna Roja, evitando recreaciones explícitas de violencia y centrándose en la angustiosa espera de quienes intentaron salvar a la niña.

La película mezcla elementos documentales con ficción, pero conserva un elemento inalterable: los audios reales de Hind Rajab. La propia madre de la niña insistió en que se empleara su voz original para evitar que fuera olvidada.

Ben Hania ha explicado que su objetivo era transmitir la sensación de bloqueo: “En Gaza, la vida se vuelve imposible por una burocracia militar que decide quién puede vivir y quién no.” El filme no muestra tanques ni explosiones: muestra la impotencia total de un equipo médico que escucha a una niña pedir ayuda sin poder alcanzarla.

El reparto está compuesto íntegramente por actores palestinos; algunos, como Motaz Malhees, han compartido que revivieron traumas personales durante el rodaje. Malhees confesó que escuchar las grabaciones “provocó ataques de pánico que me llevaron de vuelta a mi infancia en Yenín”.

Una película que abre un debate ético y político

La utilización de audios reales de una víctima ha generado debate entre críticos y expertos en representación audiovisual. Ben Hania defiende su decisión: “El mundo ha normalizado la muerte de niños palestinos. Mi película existe para romper esa anestesia.”

La directora ha recibido apoyo internacional de figuras como Brad Pitt, Joaquin Phoenix, Rooney Mara y Alfonso Cuarón, que ejercen como productores ejecutivos y cuyos nombres han amplificado la repercusión mediática del proyecto.

Ben Hania, sin embargo, ha rechazado que la película se proyecte en Israel. En declaraciones al Corriere della Sera, afirmó: “No quiero que mis obras se distribuyan en un país que mantiene un sistema de ocupación.”

El eco de Hind Rajab: de Gaza al imaginario global

Tanto la película como la historia real han trascendido fronteras. Comparaciones con Ana Frank —formuladas por académicos y activistas— subrayan el impacto simbólico de la niña como testimonio de una infancia atrapada en un conflicto interminable.

El caso sigue bajo investigación internacional. La Autoridad Palestina ha remitido documentación a la Corte Penal Internacional (CPI), y la recién creada Fundación Hind Rajab, con sede en Bruselas, ha iniciado denuncias contra oficiales israelíes por crímenes de guerra.

La voz de Hind no es una película sobre el horror explícito, sino sobre el vacío que deja. Sobre la impotencia, la burocracia militar y la incapacidad del mundo para proteger a sus niños. Ben Hania lo resume con una frase que repite en entrevistas: “Hind es la voz que atraviesa el ruido de la guerra.” @mundiario