Víctor Nores: “Estamos todos en una situación de supervivencia, por eso Un largo viaje”

El director Víctor Nores suele decir en las entrevistas que con esta película ha querido "contar la historia de mi vida, aunque no lo sea". Y así arrancamos la conversación que mantuvo con MUNDIARIO.
La actriz Elisabet Gelabert, el director Víctor Nores y el actor Christian Checa. / Alberto Ortega
photo_camera La actriz Elisabet Gelabert, el director Víctor Nores y el actor Christian Checa. / Alberto Ortega

Víctor Nores, director madrileño criado en Móstoles, estrena en cines su primer largometraje, Un largo viaje, este viernes 10 de noviembre, tras haber sido premiado en el Festival de Cine de Madrid – Plataforma Nuevos Realizadores.

Con un buen puñado de cortometrajes a sus espaldas, alguno de ellos multipremiado como es el caso de Eutanas, SA (2013) protagonizado por Amparo Baró (Barcelona 1937 – Madrid 2015), Norés concede esta entrevista a MUNDIARIO para hablar de su ópera prima la cual no solo dirige sino también firma el guión.

— ¿Cómo resumirías tu película?

—Se trata de una familia de dos, madre e hijo, que tienen que sobrevivir en la calle, en los alrededores de un centro comercial en los que podríamos calificar como “tomarse unas vacaciones” para encontrarse a sí mismos y realizar un viaje emocional.

Esta mujer y madre tiene un fuerte temperamento que les hace vivir a contracorriente. En realidad, son muchas las capas que dan forma a la película y la mejor manera de definirla es a través de sus personajes porque son los que dirigen la narración y monitorizan la historia.

— ¿Te has basado en alguna experiencia real?

— Esta película es mi vida, aunque, a su vez, no lo sea. Me he criado en Móstoles, en la zona sur de Madrid, un lugar alejado de la cultura en general, pero que sí está rodeado de grandes centros comerciales que de algún modo nos entretienen, como les ocurre a los personajes de la película.

Yo he tenido conversaciones con mi madre que se han puesto en la película, pero la realidad de esta mujer y su hijo está muy ficcionada.

— La tragedia de ambos es apabullante, pero la has revestido de un fino humor que la hace más llevadera, ¿estamos sobrados de drama?

— La vida es un drama, así que quise que la resolución de las situaciones por parte de los dos personajes estuviese vista desde la dulzura y lo entrañable; al final es una manera de hacer que la película se deje ver y querer, que haga reflexionar.

Creo además que tenemos que reírnos de nuestras desgracias porque también es una manera de sobrevivir. El humor es una manera de supervivencia.

El género de esta película es un balance casi quirúrgico entre el drama y la comedia. De hecho, hay diálogos que se han caído porque derivaban hacia un punto u otro. Así que no sobra ni falta drama o comedia.

La vida es un drama, así que quise que la resolución de las situaciones por parte de los dos personajes estuviese vista desde la dulzura y lo entrañable.

— Acertada manera de equilibrarlo porque la película ha sido premiada en el festival de Cine de Madrid-Plataforma Nuevos Realizadores.

— Fue una noticia que me pilló por sorpresa. Desde que termino la película hasta que la pude compartir con el público pasó mucho tiempo y durante ese tiempo me entraron dudas de si la película funcionaría, si yo, como máximo responsable, hice bien mi trabajo… y este reconocimiento devuelve la confianza. Además, es un premio compartido con el equipo porque, al fin y al cabo, yo llevo una L de director novel.

— ¿Cuál es el camino que debe seguir un director novel, en tu caso también guionista, para llegar a ver su primera película en los cines?

— Esto es muy difícil y hay que arriesgar. Anteriormente trabajaba para una multinacional y tenía una nómina, así que llegaba de trabajar y por la noche me ponía a escribir con la idea de cumplir el objetivo de rodar mi primer largometraje. Era mi manera de vivir. Lo primero que hice fue sacrificar mi tiempo, pero lo segundo que hice fue sacrificar mi nómina cuando vi que existía la posibilidad de rodar la película. Ahora, a parte de estrenar esta película, mantengo la constancia de escribir porque para bien o para mal hoy en día hay muchas películas y series y es difícil destacar.

— ¿Cuál es tu próximo proyecto? ¿Cómo es el cauce a seguir para poder hacer tu segunda película?

— Estoy preparando varios proyectos y aunque a mí, de momento, no me llama nadie, soy yo el que humildemente sigue llamando a las puertas, lo que sí me da más confianza es que hay una carta de presentación con Un largo viaje. Estoy en contacto con productoras que están interesadas, pero, aún así, es complicado porque las productoras no las tienen todas consigo. Es difícil mantener, desde el punto de vista del productor, una continuidad a la hora de hacer películas porque hay tiempos que se extienden muchísimo; dependemos de las ayudas del Gobierno, estas ayudas no abarcan a todos los proyectos, hay muchos que quedan fuera, cuando llegan, llegan tarde… por lo tanto estamos siempre a expensas del tiempo.

Yo tengo dos proyectos con la vista puesta en 2026: Neon Panter, historias de tres personajes que se entrelazan y Virxe do Carmen que acontece en Camariñas, A Coruña, y en la que la historia se vive a través de unos feriantes. Ambas son tragedias tratada desde el punto de vista del entretenimiento, tal y como he hecho con Un largo viaje.

— Si estos proyectos están fijados para 2026… ¿cómo sobrevive económicamente un director novel durante dos años?

— Es una buena pregunta porque también me la hago yo (risas). No lo sé. Ahora mismo me alimento de ilusión, ya veremos dentro de unos años cuando la ilusión me pegue una buena hostia.

Sobrevivo gracias a esta última película, a mis ahorros… pero también pago una hipoteca, una comunidad, una guardería, gastos de veterinario, la manía de comer… Estamos todos en una situación de supervivencia, por eso Un largo viaje, la película es una representación de lo que estamos viviendo. @opinionadas en @mundiario