El cine peruano ha encontrado en 'Runa Simi' (Lengua del Pueblo) un estandarte de resistencia cultural que está dando la vuelta al mundo. El largometraje debut de Augusto Zegarra sigue la vida de Fernando Valencia, un artista de voz y padre soltero de Cusco que, tras el éxito viral de sus reinterpretaciones de escenas animadas, se propuso una meta "quijotesca": conseguir los derechos de Disney para doblar íntegramente El Rey León al quechua. Con 19 premios internacionales en su haber, incluyendo el reciente Focus Award en el Festival Alternativa, la cinta es ya un fenómeno de crítica y público.
Un estudio casero contra un gigante del entretenimiento
La película documenta con humor y frustración los repetidos intentos de Valencia por contactar con las oficinas de Disney, mientras trabaja desde un pequeño estudio improvisado con un portátil y software básico. Acompañado por su hijo Dylan, quien también participa en las voces, Fernando transforma lo que parece una obsesión personal en una lucha por la justicia lingüística. El proceso, que duró nueve años y enfrentó los desafíos de la pandemia, muestra cómo la tecnología permite a las comunidades indígenas reapropiarse de historias globales para mantener vivo su idioma materno.
Más allá de la pantalla: el concepto del 'Ayni'
Para Zegarra y Valencia, el éxito de 'Runa Simi' es solo el principio de una conversación necesaria sobre los derechos básicos de los pueblos originarios. El director destaca el término quechua ayni (reciprocidad) como el motor de su colaboración, la cual continuará en futuros proyectos documentales. Más que un filme sobre doblaje, la obra busca visibilizar la demanda de una educación intercultural bilingüe y el acceso a servicios fundamentales, demostrando que hablar el idioma propio es, en sí mismo, un acto de soberanía y dignidad.