Pendaripen, documental dirigido por Alfonso Sánchez con guion de Eva Montoya, llega esta semana a las salas españolas tras un recorrido que incluyó su exhibición en la Seminci y en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. La película, cuyo título significa “historia” en romaní, propone un recorrido amplio por seis siglos de antigitanismo en España a través de archivos, animación y entrevistas.
El proyecto se articula desde una perspectiva poco habitual en el cine español: la voz del propio pueblo gitano. Eva Montoya —guionista, investigadora y primera mujer gitana diplomada en la ECAM— estructura el relato con un enfoque histórico que revisa episodios clave como la Prisión General de Gitanos de 1749, las sucesivas pragmáticas que buscaban prohibir la cultura romaní o la represión durante el franquismo. La narración de Lolita Flores aporta un hilo íntimo que sitúa la memoria familiar como eje de resistencia frente al olvido institucional.
El documental no se limita a recopilar datos, sino que dialoga con el presente. Especialistas como Pastora Filigrana, Silvia Agüero, Nicolás Jiménez o la historiadora María Sierra contextualizan cómo el antigitanismo sigue operando hoy en ámbitos como la educación, la vivienda o el tratamiento mediático. Según datos citados en el filme y recogidos por entidades europeas, España continúa arrastrando desigualdades estructurales que afectan a la comunidad gitana en varias generaciones.
Pendaripen destaca por su aproximación híbrida: combina entrevistas, animación, archivos históricos, ilustraciones de artistas gitanas contemporáneas y reconstrucciones documentales que amplían la dimensión estética del relato. Su estreno comercial supone un gesto significativo dentro del panorama nacional, donde los largometrajes dedicados a la memoria del pueblo gitano han sido escasos. El filme se propone cubrir ese vacío y, a la vez, abrir una conversación que rara vez llega a las pantallas: cómo narrar la historia cuando la historia ha sido sistemáticamente silenciada. @mundiario


