El mercado cinematográfico de China ha cerrado 2025 con una salud envidiable, alcanzando los 7.410 millones de dólares en recaudación. Según el informe anual de Maoyan Entertainment, esta cifra supone un incremento del 22% interanual, dejando atrás la incertidumbre de años anteriores. El gran motor de esta recuperación ha sido la animación, un género que ya representa casi el 50% de los ingresos totales del país. El fenómeno local 'Ne Zha 2' ha sido el gran protagonista absoluto, logrando recaudar más de 2.130 millones de dólares y convirtiéndose en la película de animación más taquillera de la historia a nivel global en un solo territorio.
Por su parte, 'Zootrópolis 2' de Disney ha demostrado que las franquicias de Hollywood aún tienen fuerza en China si logran conectar con el público familiar. Con 558 millones de dólares recaudados en suelo chino, la secuela de Judy y Nick ha sido el estreno extranjero más exitoso del año. Juntas, estas dos producciones han marcado un ejercicio donde la "lealtad del fan" y la revisualización (espectadores que acuden varias veces a ver la misma cinta) han alcanzado niveles nunca vistos.
Polarización y nuevas tendencias de consumo
A pesar de estas cifras récord, el informe destaca una creciente polarización. Mientras que los grandes eventos cinematográficos arrasan, las películas de presupuesto medio están sufriendo para encontrar su sitio. El público chino parece concentrar su gasto en grandes "blockbusters", dejando poco espacio para las historias pequeñas. Además, se observa un declive en el interés por las franquicias de superhéroes tradicionales, lo que obliga a los estudios a buscar narrativas más frescas y pegadas a la vida cotidiana.
Otro dato relevante es el crecimiento de los cines en las ciudades de provincias, que han alcanzado su máximo de contribución en cinco años. Esto indica que el cine se ha consolidado como la opción de ocio preferida fuera de las grandes metrópolis. Para los analistas, 2025 ha demostrado que el modelo clásico de taquilla ya no es una garantía; ahora se premia la innovación visual y la conexión emocional, una lección que la industria de Hollywood deberá aprender de su competidor asiático.