Ne Zha 2 ha irrumpido con fuerza en la escena de la animación global y no ha tardado en convertirse en una de las películas más aclamadas del año. Sin apoyo de grandes estudios internacionales ni necesidad de agradar a audiencias foráneas, esta secuela china se presenta como una descomunal muestra de poder creativo que no pide permiso ni perdón.
Puede resultar abrumadora al principio, especialmente si no has visto la primera entrega, todavía inaccesible legalmente en España, pero lo que ofrece a cambio es una experiencia cinematográfica electrizante, épica y profundamente emotiva.
Dirigida y escrita por Jiaozi, Ne Zha 2 lleva la animación china a nuevas cotas de ambición. Lejos de atarse a fórmulas probadas, la película se lanza a un despliegue de escenas de combate imposibles, colores vibrantes y un ritmo vertiginoso que atrapa tanto a jóvenes espectadores sedientos de estímulos como a adultos en busca de una historia profunda. Esta libertad creativa, sin filtros ni comités ejecutivos, da lugar a un universo visualmente deslumbrante, que se siente tan libre como sus protagonistas.
Eso sí, no todo es fácil de digerir. El filme exige al espectador un esfuerzo extra para navegar entre referencias a la mitología china, nombres complejos y un humor que, en su primer tramo, parece orientado a un público infantil. Sin embargo, esa capa inicial se desvanece pronto para dar paso a una narrativa centrada en el dolor, la pérdida y la evolución personal.
El guion, lejos de estancarse en lo previsible, se atreve a virar de rumbo y alcanzar un clímax final absolutamente arrollador, con un villano que genera verdadero impacto emocional. A diferencia de otras producciones occidentales que apenas rascan la superficie de la cultura china, Ne Zha 2 se siente genuinamente local.
No intenta complacer al mercado internacional con guiños forzados: es profundamente china, sin pedir disculpas por ello. Y esa autenticidad es, paradójicamente, lo que la hace tan refrescante a ojos del resto del mundo. Con una duración que puede parecer extensa para algunos y cierta sobrecarga de personajes secundarios, la película recompensa al espectador que se deja llevar.
Sus últimos 45 minutos son un estallido de acción y belleza sin precedentes, que dejan claro que esta saga aún tiene mucho que ofrecer. Tras recaudar más de 2.200 millones de dólares, el fenómeno Ne Zha no ha hecho más que empezar… y los gigantes de la animación occidental ya deberían estar tomando nota. @mundiario




