Los amantes del cine de terror anhelaban encontrar en la última obra de David Gordon Green un sucesor digno de la grandeza de la película original El Exorcista de 1973; sin embargo, esas esperanzas se desvanecieron tras el estreno de El Exorcista: Creyente. Gordon Green, director de Halloween Kills (2021) y La Noche de Halloween (2018), no logró satisfacer a los seguidores de la franquicia, entregando una producción que será recordada por algunas de las peores calificaciones de Rotten Tomatoes e IMDb, con un 29 % y 4.9, respectivamente.
La magnitud del fracaso se acentúa al considerar que Blumhouse Productions desembolsó US $400 millones por los derechos de El Exorcista. Aunque la producción apenas costó 30 millones de dólares, las ganancias en taquilla de unos 130 millones resultan insuficientes para cubrir la inversión inicial.
¿Por qué fracasó?
Probablemente la principal causa de esta hecatombe fue pretender recrear nuevamente la premisa original de la cinta de 1973, como lo explican Ricardo Rosado y Blai Morell en fotogramas.es. "Cincuenta años después, 'El exorcista' (1973) sigue siendo una de las mejores películas de terror de la historia y, si ha sobrevivido de ese modo al paso del tiempo dentro de un género que tiende a envejecer deprisa, es gracias al carácter que William Friedkin supo trasladar a cada plano del film. Tan adusta como las grandes producciones de su época, y tan profana como pocas, aquel perturbador relato sobre la eterna lucha entre el bien y el mal es capaz de imbuir en nuevos espectadores una sacrílega sensación de podredumbre ambiental desde su primera escena."
Justamente después de esa introducción llega la crítica más feroz hacia el director de la producción de 2023. "Recrear todo esto a día de hoy resulta inútil y, aunque a David Gordon Green no le falte experiencia tras la cámara y la imparable Blumhouse Productions no tenga remilgo alguno en abordar escenas truculentas, intentar replicar el éxito logrado a través del carisma es, por definición, imposible. Puedes insertar planos de perros ladrando porque lo hacía la original y, sobre el papel, las referencias directas al hito que nos ha traído hasta aquí parecen interesantes, pero el resultado termina siendo un pastiche de reflejos del pasado tamizados por las ópticas contemporáneas de la industria".
La conclusión no tiene desperdicio. Entienden que Gordon Green ha decepcionado a todos, porque siguió la misma ruta de Rob Zombie, por ejemplo, con Halloween, el origen (2007) y Halloween II (2009), porque estas obras "lograban aportar más a la leyenda de aquel incunable de John Carpenter que la reciente trilogía de Gordon Green. No contento con ello, ha repetido fórmula en esta 'El exorcista: Creyente' hasta el absurdo, incluyendo la aparición de la heroína rescatada del pasado, transformada ahora en veterana consejera de exitosa autobiografía."
Otras grandes decepciones
Con el trabajo final de David Gordon Green, es literalmente imposible recuperar los 400 millones que tuvieron que pagar para conseguir los derechos para utilizar la historia, personajes y el nombre de la producción original. Ni la más reciente entrega de Marvel Studios, The Marvels, se ve tan mal, si es comparada con El Exorcista: Creyente. Con un presupuesto de 220 millones, Disney solamente ha podido ver 161 millones por concepto de taquilla. Ciertamente, es una decepción gigante, pero hay inversiones que salen peor paradas.
Proporcionalmente, ni a The Flash le fue tan mal, con un presupuesto de 200 millones y recaudando 267.6 millones. Incluso hasta el biopic de uno de los boxeadores más grandes de la historia, The Big George Foreman, con 32 millones de presupuesto y 5.7 millones de taquilla, resulta un fiasco tan bestial como El Exorcista: Creyente. @mundiario



