Keeper, Osgood Perkins dirige un thriller serial con exceso de atmósfera

La nueva película de Osgood Perkins, Keeper, es un drama de asesinos en serie con atmósfera espeluznante, pero su enfoque experimental falla al proyectar una lógica onírica que confunde y deja cabos sueltos.

Diseño sin título (2)
photo_camera Keeper / RRSS.

Keeper, la nueva película dirigida por Osgood Perkins (conocido por Longlegs y Monkey), se presenta como una obra de terror innegablemente experimental. Esto es, al mismo tiempo, su mayor virtud y su principal defecto. Si bien la experimentación puede ser un acto creativo audaz, como lo demostró Skinamarink de Kyle Edward Ball hace dos años, en Keeper, el enfoque resulta en una desconexión frustrante entre la atmósfera y la coherencia narrativa.

La película, un drama de asesinos en serie salpicado de momentos genuinamente espeluznantes, mantiene un tono discreto y naturalista que contrasta con una racha constante de rarezas alucinantes. El problema principal radica en que las partes extrañas "no cuadran", lo que lleva a la sensación de que Perkins intenta proyectar una mezcla aleatoria de influencias de terror en la pantalla. La lógica "impresionista" y onírica de Keeper solo consigue confundir al espectador, haciéndole sentir que el director no pudo comprometerse con un estilo coherente.

Monógamos en Serie y el Descubrimiento del Horror

Keeper arranca con una secuencia inicial astuta e inquietante, narrada desde el punto de vista del personaje principal, que muestra un montaje de las mujeres con las que ha salido y abandonado. Este patrón de "monógamo en serie" toca una fibra de familiaridad social, creando una superposición perturbadora con el concepto de "asesino en serie": la serie es, probablemente, el problema.

La protagonista es Liz (Tatiana Maslany, de Orphan Black), una mujer inteligente y urbana que está confundida con su vida. Ella y su novio de un año, Malcolm (Rossif Sutherland, hijo de Donald Sutherland), un médico serio y con una pasividad monosilábica, se dirigen a una elegante "cabaña" renovada en el norte del estado. El lugar, con sus techos altos y grandes ventanales, parece el escondite perfecto para un asesino.

La película juega con la ambigüedad: ¿es Malcolm un asesino? La llegada de su primo, Darren (Birkett Turton), un personaje estúpido y depravado, que trae consigo a una modelo de Europa del Este llamada Minka (Eden Weiss), introduce el elemento de "horror realista". Sin embargo, pronto aparecen los elementos inexplicables, como la aparición de humanoides grises fantasmales, visiones de las exnovias asesinadas, y un flashback de Malcolm y su primo matando a una mujer en el bosque que se parece a Liz. Estos elementos no llegan a ninguna conclusión clara.

Aunque Keeper está bien filmada la cinematografía de Jeremy Cox tiene una austeridad boscosa más elegante que la extravagancia descuidada de los trabajos previos de Perkins, la película termina siendo un ejercicio de dos horas en tratar de descifrar la intención del director, sin una recompensa narrativa satisfactoria.