Karate Kid: Leyendas es un homenaje bien logrado a una de las franquicias más queridas del cine. Esta nueva entrega une a dos leyendas vivientes de las artes marciales y el cine: Jackie Chan y Ralph Macchio, quienes asumen los roles de mentores del joven Li.
Este nuevo protagonista de la saga es un chico que se inscribe en el Torneo de los Cinco Distritos para ayudar a un amigo a saldar una deuda de la mafia. Pero más allá de los combates, el verdadero conflicto de Li es interno: enfrenta el dolor no resuelto por la muerte de su hermano.
La película arranca con una emotiva escena que recuerda al señor Miyagi, lo que de inmediato conecta con la nostalgia del público. A diferencia de otras cintas del género, no apuesta por la acción inmediata, sino que se toma el tiempo para construir a sus personajes y explorar sus motivaciones, lo cual le da profundidad y peso emocional a la historia.
Crítica de Karate Kid: Legends
Las secuencias de pelea van apareciendo de forma progresiva, y la llegada de Jackie Chan marca uno de los puntos más altos del filme. Su presencia es tratada como un homenaje en sí mismo, como si el cine estuviera celebrando su legado al mismo tiempo que lo despide con respeto. En contraste, Ralph Macchio se queda corto en pantalla: su participación es entrañable, pero limitada.
Ben Wang brilla como protagonista, mostrando carisma y capacidad dramática. Joshua Jackson mantiene su atractivo y Sadie Stanley aporta frescura y simpatía. Los personajes secundarios en general están bien delineados, salvo por el villano, que recae en el estereotipo del matón sin alma que busca a la chica de turno.
Una omisión notable es el escaso protagonismo de Ming-Na Wen, quien no solo merece más reconocimiento, sino al menos una escena de acción que aproveche su talento en artes marciales. Además, la película no entrega tantas peleas como uno podría esperar de una historia centrada en un torneo. @mundiario
