Durante una Masterclass en el 7º Festival Internacional de Cine de la Isla de Hainan (HIIFF), la icónica actriz francesa Juliette Binoche se adentró en el arte de la dirección, compartiendo las lecciones aprendidas durante décadas de colaboración con cineastas de la talla de John Boorman y Krzysztof Kieślowski.
Binoche reflexionó sobre la necesidad de establecer una relación profunda con todo el equipo. Recordó que, en el rodaje de In My Country (2004), le pidió a Boorman que abandonara su monitor para estar cerca de la cámara. Boorman aceptó, y la actriz relató que el director sintió que "volvió a su amor por el rodaje" al conectar directamente con la actuación.
También contrastó esto con Kieślowski, quien en Tres colores: Azul la hacía ensayar cinco veces para una sola toma de película debido a restricciones presupuestarias en Polonia. Binoche finalmente preguntó: "¿Por qué no hacemos solo un ensayo y luego cinco tomas?". La respuesta del director reforzó el dilema entre arte, dinero y la necesidad de limitar las posibilidades en el montaje.
La Autoridad Natural del Director
La actriz, que recientemente debutó como directora con In-I in Motion, identificó el rasgo fundamental necesario para liderar un equipo: la "autoridad natural".
"Quiero seguir porque siento que tengo eso dentro de mí que es natural. Tengo una cierta autoridad natural. Y eso necesitas tenerlo como director. Si no lo tienes, no hay manera de que puedas arrastrar a 50 personas contigo," afirmó Binoche.
Asimismo, defendió el modelo de financiación en Francia, donde las subvenciones nacionales son cruciales para el cine "arriesgado". Ella instó a los cineastas a ser "libres de mente. Libre de corazón. Libre" y reconoció que el apoyo financiero es clave para que "el cine esté vivo" y permita la creación de un cine especial. Como consejo final, citó al director Tran Anh Hung, con quien trabajó en El sabor de las cosas (2023): "Cada vez que cortas a otro plano, un plano nuevo, tienes que sorprenderte".