La directora Iciar Bollaín desentraña en su último filme los oscuros detalles del juicio que condenó al alcalde Ismael Álvarez, en un relato que marcó un antes y un después en la lucha contra el acoso sexual, mucho antes del movimiento #MeToo.
Por primera vez en la historia de España, un político fue condenado por acoso sexual, y lo que sucedió detrás de este caso se expone de manera cruda y realista en Soy Nevenka, la nueva película de la galardonada directora Iciar Bollaín.
Trama de Soy Navenka
El filme, inspirado en hechos reales, narra el caso de Nevenka Fernández, quien en el año 2000 denunció a su jefe, el alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, por acoso sexual.
La película, presentada en la Competencia Oficial del Festival de Cine de San Sebastián y producida por Movistar Plus+, no se limita a relatar los hechos judiciales. Bollaín ofrece una visión íntima y profundamente emocional de lo que vivió Fernández.
“Quiero que los espectadores sientan el viaje que ella vivió”, explica la directora. “El acoso es difícil de explicar, puede ser sutil y repetirse con el tiempo, pero intentamos plasmar esa sensación de parálisis y terror que Nevenka experimentó”.
La actuación de Olazabal transforma al personaje en un verdadero monstruo, capturando el miedo y la manipulación psicológica que Álvarez ejercía sobre su víctima. “Es como un cocodrilo, esperando el momento justo para atacar”, dice Bollaín, al describir el comportamiento depredador del alcalde en pantalla.
El impacto de Soy Navenka
El filme no solo sigue los eventos de la denuncia y el juicio, sino que también refleja la presión social que Nevenka enfrentó. La película destaca cómo Álvarez utilizaba su poder político y carisma para manipular a quienes lo rodeaban, convirtiendo su comportamiento en un reflejo de las dinámicas de poder que a menudo facilitan el acoso.
Con un estreno programado para el 27 de septiembre en España, Soy Nevenka” es más que una película sobre un caso judicial. Es un testimonio poderoso de la fuerza y valentía de una mujer que se enfrentó al sistema, en un momento en que denunciar el acoso sexual era casi impensable. @mundiario
