La fiera: una inmersión en el mundo del deporte extremo llevada al cine

Inspirada en hechos reales, La fiera aborda el universo del salto BASE y la escalada desde la experiencia de un grupo de deportistas que convierten el riesgo en una forma de vida.
Póster de La fiera. / RR SS
photo_camera Póster de La fiera. / RR SS

La historia se centra en Carlos Suárez, saltador BASE y escalador que mantiene desde hace años el objetivo de viajar hasta la Torre Sin Nombre, en el macizo del Karakórum, en Pakistán, para practicar allí ambos deportes. Su proyecto no se plantea únicamente como un desafío personal, sino también como una iniciativa documental vinculada a una cadena de televisión, propuesta que le presenta la escaladora Fiona. A partir de ese momento, Suárez comparte la idea con tres amigos íntimos y compañeros de aventuras extremas: Manolo Chana, Álvaro Bultó y Darío Barrio.

Los cuatro se muestran dispuestos a embarcarse en una expedición que requiere meses de preparación técnica y logística. Mientras organizan el viaje, continúan con sus ocupaciones habituales, intentando compatibilizar su vida cotidiana con entrenamientos, desplazamientos y compromisos profesionales. El proceso no está exento de dificultades y contratiempos, y el camino hacia el gran objetivo se va viendo marcado por tensiones, pérdidas y decisiones que condicionan el futuro de todos ellos.

La película presenta el deporte extremo como una actividad que implica una exposición constante al peligro. Los protagonistas practican disciplinas en las que un cambio brusco de viento o un fallo mínimo puede resultar determinante. Este contexto queda reflejado a través de la mención a la conocida Fatality List, una relación que cada año incorpora los nombres de deportistas fallecidos mientras practicaban estas modalidades, subrayando el carácter real y permanente del riesgo.

Producción, rodaje y contexto real

La fiera está dirigida por Salvador Calvo y escrita por Alejandro Hernández, un tándem creativo que ya había trabajado conjuntamente en proyectos televisivos y en el largometraje Adú. La producción se apoya en una cuidada recreación de las actividades deportivas y en la utilización de localizaciones naturales de gran impacto visual, como los Mallos de Riglos en España o el valle de Lauterbrunnen en Suiza, escenarios habituales para la escalada y el salto BASE.

Durante el rodaje se produjo un hecho que marcó de forma definitiva al proyecto: la muerte del auténtico Carlos Suárez, que participaba como doble en las escenas de mayor peligro. Este suceso pone de relieve el nivel de exigencia y exposición al riesgo que implica tanto la práctica real de estos deportes como su representación cinematográfica.

El relato también incorpora la dificultad de conciliar una vida considerada convencional, que incluye relaciones familiares y proyectos personales, con una dedicación continuada a actividades de alto riesgo. La convivencia entre la camaradería del grupo, la preparación física y mental, y la preocupación constante de los seres queridos forma parte del trasfondo narrativo de la película. La película tiene previsto su estreno en salas el 6 de febrero. @mundiario