Fallece Marisa Paredes, emblema del cine y el teatro español

Figura imprescindible en el universo de Pedro Almodóvar, dejó una huella imborrable en el cine internacional y en el teatro, su verdadera pasión.
Marisa Paredes, actriz. / X.
photo_camera Marisa Paredes, actriz. / X.

El mundo del arte y la cultura española está de luto tras la muerte de Marisa Paredes, una de las actrices más icónicas del país. La intérprete falleció en la madrugada del martes en el hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, a causa de un problema coronario. Su pareja, Chema Prado, exdirector de la Filmoteca Española, la acompañó en sus últimas horas. La noticia ha conmocionado al cine y al teatro, donde Paredes dejó un legado de compromiso, talento y elegancia.

Marisa Paredes nació en el corazón de Madrid, en la Plaza de Santa Ana, en el seno de una familia humilde. Fue la menor de las cuatro hijas de una portera y un trabajador de la fábrica de cervezas El Águila. Desde pequeña, soñaba con ser actriz, inspirada por las actrices que veía entrar al cercano Teatro Español y las radionovelas que escuchaba en casa. Ese sueño comenzó a tomar forma cuando, con tan solo 14 años, participó como extra en la película 091, policía al habla de José María Forqué.

La trayectoria de Paredes abarcó más de seis décadas en el cine, la televisión y el teatro. Su estilo y presencia escénica la convirtieron en una actriz versátil, destacando en los grandes dramas televisivos emitidos por Estudio 1 en los años sesenta. Su colaboración con Pedro Almodóvar marcó un hito en su carrera. Desde su aparición en Entre tinieblas (1983), se convirtió en una de las actrices más icónicas del cineasta manchego, con papeles memorables en Tacones lejanos (1991), La flor de mi secreto (1995) y Todo sobre mi madre (1999), entre otras.

Además, brilló en el cine internacional con directores como Arturo Ripstein (Profundo carmesí, El coronel no tiene quien le escriba), Guillermo del Toro (El espinazo del diablo) y Fernando Trueba (Ópera prima). En el teatro, destacó por su colaboración con Lluís Pasqual, con quien planeaba estrenar en 2025 Cargada de futuro, un monólogo que combinaba poesía, cine y reflexiones sobre su vida.

Más allá de su talento interpretativo, Marisa Paredes siempre mantuvo un firme compromiso social y político. Feminista y de izquierdas, defendió las causas que consideraba justas, como el No a la guerra en los Premios Goya de 2003, un momento que ella misma calificó como histórico. A pesar de alcanzar la cima del éxito, nunca olvidó sus humildes orígenes y mantuvo una profunda conciencia de clase. “Ser rico o pobre es algo que se hereda”, solía decir, recordando las palabras de su madre.

En las últimas décadas, Paredes residió cerca de su Plaza de Santa Ana natal, manteniendo vivo su vínculo con el barrio que vio nacer su pasión por el arte. Fue madre de María Isasi, también actriz, fruto de su relación con el cineasta Antonio Isasi-Isasmendi, y abuela de una nieta a la que adoraba.

Un legado imborrable

El próximo miércoles, el Teatro Español, el mismo escenario que inspiró sus primeros sueños, acogerá un homenaje para despedir a Marisa Paredes. La actriz no solo deja una trayectoria repleta de galardones, como el Premio Nacional de Cinematografía (1996), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2007) y el Goya de Honor (2018), sino también una profunda huella en quienes la conocieron y admiraron su arte.

Su elegancia, compromiso y talento la convirtieron en una figura irrepetible, cuyo legado seguirá inspirando al mundo del cine y del teatro durante generaciones. @mundiario