Crítica de Presence: una película osada y memorable sin terror

La película dirigida por Steven Soderberg cuenta con el regreso de Lucy Liu, y se aventura en contar una historia desde la perspectiva del fantasma.
Steven Soderbergh. / RRSS
photo_camera Steven Soderbergh. / RRSS

Presence ha sido alabada hasta en el más allá, pero esto es ¿mito o realidad?

La película tiene un concepto caprichoso: una entidad paranormal habita en una casa a la que llega una familia, y ese fantasma será el que cuente una historia siniestra que hará honor a la frase: teme más a los vivos que a los muertos.

Crítica a Presence

Esta es una película osada, que busca hacer algo nuevo en torno al subgénero de las casas embrujadas, muy lejos del terror, pero navega con tal facilidad en el suspense que construye una narrativa bacana. Es imposible no sentirse atraído por una historia que te genera incertidumbre, porque es imposible saber cuál será su rumbo.

El ingenio de Steven Soderbergh es casi sobrenatural. La dirección lo es todo en esta película, grabada en solo 11 días, algo que tiene total sentido teniendo en cuenta que son micro escenas compiladas en un metraje de hora y 24 minutos. Este es como un rompecabezas que genera gratificación una vez que todas esas pequeñas piezas se juntan.

Las actuaciones no defraudan, y aunque da gusto ver a Lucy Liu de vuelta, literalmente la cámara acompañada de su guion se roban el protagonismo; rematando probablemente con uno de los mejores finales que hemos visto en el año.

Sin duda Presence es una grata sorpresa, aunque si advertimos bajar las expectativas en torno al terror, pero mantenerlas cuando de una buena película se trata. @mundiario