Si se piensa a detalle, hacer una biopic es un riesgo: se puede caer en la superficialidad al no profundizar en los hechos importantes, o en el fastidio para el espectador al llenarlo de información. Podríamos decir que Bob Marley: One Love se queda en lo primero, donde la música es la principal protagonista. Aunque en una película que trata justamente de un músico tan influyente, esto podría ser muy positivo.
Así que acudir a la sala de cine con la expectativa de que la película contará detalles nunca antes revelados sería un error. Aún con la familia involucrada en la producción, pareciera que prefirieron hacer un homenaje cinematográfico y familiar, recordando los momentos más importantes de su vida sin ahondar en situaciones incómodas.
De hecho la película no toca prácticamente nada de la infancia de Bob salvo lo que todos sabrían investigando rápidamente en internet: su madre era negra y su padre blanco, quienes por diferentes circunstancias terminaron abandonándolo, por lo que en la religión rastafari encontró su camino.
Y hablando de la religión rastafari, este es quizá el punto más débil de la trama. Si bien se hace mención de ello en muchos momentos, hay cosas que quedan al aire, sobre todo para los espectadores que conocen muy poco del tema ¿qué es el León de Judá?, ¿a qué se refieren con mundo babilónico? ¿por qué el último emperador africano Haile Selassie es tan importante para los rastafaris? Si bien es cierto que no se esperaba un documental, si se van a mencionar algo así, es importante explicarlo claramente durante algún diálogo, lo cual no se logró del todo.
De ahí pensar que esta película va mayormente dirigida a quienes conocen la vida y obra de Bob Marley. Ellos sin duda lo pasarán genial al escuchar el recorrido musical que acompaña momentos clave como su atentado, su autoexilio, la gira por Europa y su regreso a Jamaica.
Kingsley Ben-Adir, la mayor estrella del reparto
Como el encargado de darle vida al mayor exponente de la música reggae en el mundo, no decepciona. Se nota su preparación, la cual fue supervisada por Ziggy Marley. De hecho en entrevista con Los Ángeles Times, compartió que aprendió a tocar guitarra y cantar para este rol (incluso en algunas partes de la película donde hay canto, se escucha la voz de Kingsley), además de tener un acercamiento al patois, la lengua de uso común en Jamaica, pues en la película algunas frases se dicen en este idioma, lo cual fue un gran acierto.
Con esta película sin duda tendrá un gran escalón en su carrera para interpretar otros protagónicos, sobre todo después de venir de una buena racha con Barbie.
Como punto final, podemos decir que Bob Marley: One Love cumple con darle al espectador un momento agradable y probablemente con más canciones para agregar a su playlist, pero no profundiza en nada, lo cual se acerca a un culto al héroe, más que a un retrato. Lo mejor es acudir al cine con el simple propósito de pasarla bien. @mundiario


