El universo del cine de terror coreano vuelve a demostrar su incontestable dominio en la escena internacional. Diez años después de haber revolucionado el género de los no muertos con la icónica Train to Busan, el cineasta Yeon Sang-ho regresa por todo lo alto al cine de acción real con Colony. Presentada con una gran acogida de público en el prestigioso Festival de Cine de Cannes, la producción se desmarca de las historias de infecciones convencionales para ofrecer un espectáculo visceral y repleto de adrenalina que promete saciar la sed de sangre de los fanáticos del subgénero K-Zom.
Una mutación letal conectada por una mente colmena
A diferencia de sus trabajos anteriores, la trama de esta cinta plantea un origen humano y deliberadamente retorcido: un virus diseñado como arma de terror por un científico descontento (Koo Kyo-hwan). El brote estalla en mitad de una multitudinaria conferencia biotecnológica dentro de un gigantesco centro comercial. Allí, una bioquímica de armas tomar (interpretada por la superestrella coreana Gianna Jun) y un devoto guardia de seguridad (Ji Chang-wook) deberán liderar a un reducido grupo de supervivientes. La gran innovación de la película es que los infectados actúan como una colonia de hormigas; en cuanto uno descubre una debilidad humana, toda la horda asimila la información al instante, obligando a los protagonistas a cambiar de estrategia constantemente.
Coreografías espeluznantes y el sello implacable de Yeon
El verdadero triunfo de la producción radica en su asombroso apartado técnico y físico. Con las espeluznantes y contorsionistas coreografías diseñadas por Jeon Young responsable de los movimientos de Train to Busan, el filme regala un festival de efectos prácticos y secuencias de acción trepidantes que no dan tregua al espectador. Aunque el guion coescrito por Choi Gyu-seok mantiene el característico pesimismo del director sobre la facilidad con la que el ser humano traiciona a sus semejantes en situaciones límite, Colony se consolida como una montaña rusa sumamente entretenida que actualiza las fronteras del cine de desastres contemporáneo.