Cine, política y censura: la Berlinale en el centro de la controversia

La policía de Berlín investiga al director Jun Li por su discurso en la Berlinale, en el que leyó un mensaje en apoyo a Palestina con expresiones consideradas delictivas en Alemania.
Festival Internacional de Cine de Berlín de 2025. / RR SS.
photo_camera Festival Internacional de Cine de Berlín de 2025. / RR SS.

La Berlinale, uno de los festivales de cine más influyentes del mundo, se ha convertido en el epicentro de una polémica que va más allá del arte. La policía de Berlín ha abierto una investigación contra el cineasta hongkonés Jun Li por haber leído, durante la presentación de su película Queerpanorama, un discurso en apoyo a Palestina que contenía expresiones consideradas ilegales en Alemania. El incidente ha desatado un debate sobre los límites de la libertad de expresión en el contexto del conflicto entre Israel y Palestina, con reacciones encontradas entre el público, las autoridades y el propio festival.

Un discurso que traspasa los límites legales

El pasado sábado, en el estreno de gala de Queerpanorama, Jun Li leyó unas palabras enviadas por el actor iraní Erfan Shekarriz, quien decidió no asistir al certamen en protesta por la posición de la Berlinale ante la ofensiva israelí en Gaza. En su mensaje, Shekarriz denunciaba la situación de los palestinos y cerró con la frase: "Desde el río hasta el mar, Palestina será libre".

Esta expresión, que ha sido utilizada históricamente en contextos políticos relacionados con la causa palestina, ha sido considerada por los tribunales de Berlín como una negación implícita de la existencia del Estado de Israel, lo que la convierte en un delito según la legislación alemana. La Oficina Regional de lo Criminal de Berlín inició de oficio una investigación tras la difusión del discurso en redes sociales.

En su declaración, la policía de Berlín señaló que “estos contenidos presuntamente ponen en duda el derecho a la existencia del Estado de Israel, lo que en Alemania está tipificado como delito”. El discurso de Shekarriz, leído por Li, también acusaba al festival y al Gobierno alemán de contribuir al apartheid y al “brutal exterminio del pueblo palestino”.

El acto generó reacciones divididas en la sala. Mientras algunos asistentes aplaudieron el mensaje, otros lo rechazaron con abucheos. Un espectador incluso cuestionó a Li gritando: “¿Es China democrática?”.

La Berlinale y la reacción oficial

El festival de cine de Berlín, que depende de financiación pública alemana, reaccionó con rapidez. Tricia Tuttle, la nueva directora del certamen, lamentó lo sucedido y subrayó que los organizadores habían advertido previamente a los participantes sobre las declaraciones políticas que podían generar controversia o sanciones legales.

Por su parte, el Consejo Central de los Judíos en Alemania expresó su indignación por lo ocurrido. Josef Schuster, presidente del organismo, criticó que “lemas de Hamás fueran aplaudidos en un evento cultural” y pidió sanciones.

El incidente se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre la postura de la Berlinale respecto al conflicto en Gaza. En la programación de este año se ha percibido un esfuerzo por incluir películas que reflejan la perspectiva israelí. Entre ellas destacan A Letter to David, que narra la historia de un rehén israelí de Hamás, y Holding Liat, que sigue la lucha de una familia para liberar a un ser querido secuestrado.

Libertad de expresión y censura en el cine

El caso de Jun Li reabre el debate sobre la censura y la libertad de expresión en Alemania. Mientras algunos defienden que el arte debe ser un espacio libre para el debate político, otros argumentan que ciertas expresiones cruzan líneas legales y morales.

La Berlinale, históricamente reconocida por su compromiso con los derechos humanos y la diversidad de voces, enfrenta ahora un desafío complicado: cómo seguir siendo un espacio de expresión sin entrar en conflicto con la legislación alemana ni con la creciente presión política.

Este episodio demuestra que el cine, más allá del entretenimiento, sigue siendo un reflejo de las tensiones globales y un escenario en el que las disputas políticas encuentran una plataforma de resonancia internacional. @mundiario