La censura de Salve María y el eterno tabú del cuerpo femenino

La imagen, alterada en Google, Meta y Adif, ha suscitado una nueva reflexión sobre los límites de la censura en el ámbito artístico.
Cartel de Salve María. / Productora.
photo_camera Cartel de Salve María. / Productora.

El cartel de Salve María, la última propuesta cinematográfica de la directora catalana Mar Coll, se ha convertido en el centro de la polémica por su contenido visual. En la imagen original, la actriz Laura Weissmahr aparece tumbada boca abajo, con un pecho al descubierto y un hilo de leche descendiendo de él. No obstante, esta representación ha sido modificada en distintos soportes y plataformas, entre ellos las estaciones de tren de Adif, los resultados de búsqueda de Google y las redes sociales de Meta, donde la imagen ha sido pixelada, tapada con una camiseta o acompañada de advertencias.

Desde el equipo de prensa de la película, Núria Costa explicó que la alteración de la imagen fue necesaria para cumplir con los criterios de cada plataforma. En espacios exteriores de ciudades, por ejemplo, el cartel se muestra sin modificaciones, pero en estaciones de tren gestionadas por Adif y en redes sociales como Instagram, la imagen fue modificada para evitar la penalización de los algoritmos, que consideran el pecho desnudo como “contenido explícito”. Incluso en Google, una búsqueda de la imagen original desencadena un aviso de contenido explícito y aparece desenfocada en algunos resultados.

La situación no es inédita en la industria del cine. Otras producciones, como el trabajo de Pedro Almodóvar en cuyo cartel se fusionaban un pezón y un ojo, también fueron objeto de censura en plataformas digitales. La presión de los algoritmos ha intensificado el rechazo a imágenes artísticas que incluyen desnudos parciales, reabriendo el debate sobre los límites entre censura y libertad de expresión en el arte. Costa recordó, además, otro caso ocurrido hace 15 años con el cartel de Las reglas del juego, donde unas figuras de peluche en posturas sugestivas llevaron a un acto de autocensura en el que optaron por incluir un rótulo de “censurado” en el cartel original.

Cartel de Salve María. / Productora.
Cartel de Salve María. / Productora.

Mar Coll, reconocida como una de las cineastas más destacadas de su generación, cuenta con una filmografía que explora aspectos profundos y personales de la vida humana. Su debut, Tres días con la familia (2009), le valió el premio Goya a la mejor dirección novel, seguido de Todos queremos lo mejor para ella (2013) y de la serie Matar al padre (2018). Con Salve María, Coll vuelve a la gran pantalla para abordar temas íntimos y complejos, y el cartel censurado ya ha suscitado un interés añadido en el filme y una discusión cultural que trasciende la propia obra.

La polémica alrededor de este cartel abre una vez más el debate sobre los criterios que determinan el veto a representaciones artísticas en función de los medios en los que se exhiben. Con una tecnología que facilita la censura a gran escala y un creciente escrutinio de las redes hacia los contenidos explícitos, la libertad del arte para representar temas humanos parece cada vez más condicionada por los algoritmos y las normativas, un hecho que Coll y su equipo han vivido de cerca con Salve María. @mundiario