Parece que Hollywood no está sabiendo valorar a algunos de los actores que hay ahora mismo en el panorama internacional, y uno de ellos está claro que es Mads Mikkelsen. Mientras todo esto pasa, al actor danés le da tiempo a regresar a su Dinamarca natal para hacer películas de la talla de La tierra prometida, uno de los títulos más importantes que salen en este nuevo mes de febrero y que tendrá su estreno en España el día 2.
Sinopsis. En la Dinamarca del siglo XVIII, el rey Frederik V declara que el páramo salvaje de Jutlandia debe ser cultivado y colonizado para que la civilización pueda extenderse y se generen nuevos impuestos para la familia real. Pero nadie se atreve a obedecer el decreto del rey. No es hasta finales del verano de 1755 cuando un solitario soldado llamado Ludvig von Kahlen (Mads Mikkelsen) decide seguir su sueño e ir a los páramos con la esperanza de que ello le traiga riqueza y honor. Pero lo que le espera son salteadores de caminos y voraces lobos que causan estragos en la tierra salvaje. Comienza entonces una lucha por la supervivencia, sobre todo contra la implacable naturaleza.
Western nórdico. Muchos la han comparado con el mítico western, incluso el propio director la habría calificado como tal, pero el film se aleja bastante de ese estilo, acercándose quizás más al cine de exploración con tintes melodramáticos y al mismo tiempo distanciándose del convencionalismo y los tópicos del propio western.
Producción y reparto. La película danesa rodada en la República Checa cuenta con Nicolaj Arcel a los mandos de la dirección, mientras que Anders Thomas Jensen se encarga de la parcela guionizada. Respecto a los actores, destaca la figura siempre espléndida de Mads Mikkelsen junto a Amanda Collin o Simon Bennebjerg, entre otros.

De la mano. En la cinta de Nicolaj Arcel se puede apreciar soberbiamente como actor y película combinan a la perfección, como si estuviese hecha para él. La retroalimentación que reciben uno del otro se aprecia a simple vista. Sin duda un gran actor en un gran papel.

Normalmente no solemos ver a Mads Mikkelsen en papeles con excesos, valorando así la sutileza de esos pequeños gestos y momentos que nos deja el actor nacido en Østerbro. En esta ocasión se ve muy bien acompañado por un guion excelente y unos personajes secundarios que están a la altura.

La cruz, el villano. Si algo le falta a esta cinta es el desarrollo del malo de la película. El personaje de Simon Bennebjerg (Schinkel) no tiene un desarrollo interno como tienen los demás actores secundarios. Esto, unido al exceso de tópicos y a su falta de encaje en la cinta, hacen que su figura quede por debajo de la película y del resto de personajes.

Sin duda ver al empobrecido y bastardo capitán Ludvig von Kahlen intentar conquistar los duros e inhóspitos páramos daneses puede ser una de las mejores opciones de la cartelera de este fin de semana. @mundiario

