Backrooms: El terror viral de internet da el salto al cine con A24

El joven director Kane Parsons debuta en el largometraje con una atmósfera asfixiante que expande su famoso universo viral de YouTube.

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photo_camera Backrooms / RRSS.

El cine de terror contemporáneo ha encontrado una mina de oro en las leyendas urbanas nacidas en el entorno digital, pero pocas transiciones han sido tan esperadas como esta. Backrooms, la producción del aclamado estudio A24 dirigida por el prodigio de 20 años Kane Parsons, traslada a la gran pantalla el desasosegante universo de pasillos infinitos que el propio Parsons popularizó en YouTube siendo un adolescente. En lugar de optar por los sustos fáciles del circuito comercial, la película se erige como una pieza de horror psicológico y dadaísta, fuertemente influenciada por la propuesta de culto de Skinamarink y las texturas industriales del cine de David Lynch.

Un laberinto amarillo de degradación y culpa

La trama sigue a Clark, interpretado por un impecable Chiwetel Ejiofor, el atormentado y divorciado dueño de una tienda de muebles de bajo coste que vive sumido en el resentimiento. Durante un intento por reparar el precario cableado eléctrico de su establecimiento, Clark es absorbido de forma literal por una de las paredes, despertando en una dimensión paralela e interminable. Este no-lugar está compuesto por oficinas vacías con moqueta húmeda, iluminación fluorescente parpadeante y paredes de un descolorido tono amarillo. A través de este viaje, el espacio liminal se convierte en una metáfora del infierno personal del protagonista, quien deambula buscando una catarsis en un entorno que parece no tener fin.

Del meme de 4Chan a la maestría atmosférica

El origen del proyecto dota a la producción de un valor añadido. Lo que comenzó en 2019 como una fotografía misteriosa en un hilo de 4Chan sobre espacios abandonados, fue transformado por Parsons en una serie de cortometrajes grabados con la estética analógica del VHS que acumuló millones de visitas. En su salto al largometraje, respaldado por un guion de Will Soodik y la actuación de Renate Reinsve, el director demuestra ser un mago de la tensión ambiental. Al evitar los convencionalismos del género, Parsons logra que el verdadero horror resida en la desolación del entorno y en la presencia de extrañas figuras distorsionadas, consolidándose como el nuevo maestro del terror atmosférico.