La transformación de Ceres: de mundo oceánico a un orbe congelado

Ceres. / NASA.
Nuevas simulaciones sobre la deformación de sus cráteres revelan que la superficie podría estar compuesta hasta en un 90% de hielo, una cifra mayor que las estimaciones anteriores, menos del 30%.

Nuevas simulaciones sobre la deformación de los cráteres en Ceres, el planeta enano más grande del cinturón de asteroides, sugieren que este cuerpo celeste pasó de ser un mundo oceánico fangoso a convertirse en un orbe congelado con una corteza de hielo sucio. Investigadores de la Universidad de Purdue han revelado que Ceres pudo haber albergado un océano hace millones de años, cuyo remanente ahora es una mezcla de hielo y rocas atrapadas bajo su superficie.

Según Mike Sori, profesor adjunto del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias de la Universidad de Purdue y coautor del estudio, "creemos que hay mucho hielo de agua cerca de la superficie de Ceres, y que se vuelve gradualmente menos helado a medida que se desciende más y más". Este hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, desafía las teorías previas que sostenían que Ceres era un cuerpo relativamente seco.

Las simulaciones del equipo revelan que la superficie de Ceres podría estar compuesta hasta en un 90% de hielo, una cifra significativamente mayor que las estimaciones anteriores, que situaban su contenido en menos del 30%. Esto sugiere que Ceres tuvo un océano que, al congelarse con el tiempo, formó una corteza helada con materiales rocosos mezclados. "Nuestra interpretación es que Ceres solía ser un 'mundo oceánico' similar a Europa, una de las lunas de Júpiter, pero con un océano sucio y fangoso", explicó Sori.

Ian Pamerleau, coautor del estudio y estudiante de doctorado, destacó que el equipo utilizó simulaciones por computadora para modelar la deformación de los cráteres en Ceres a lo largo de miles de millones de años. "Incluso los sólidos fluyen en escalas de tiempo largas, y el hielo fluye más fácilmente que la roca. Los cráteres tienen cuencas profundas que, con el tiempo, se relajan, volviéndose menos profundas mediante el flujo del estado sólido", detalló.

Las simulaciones también explican por qué su superficie no muestra muchos cráteres "relajados", es decir, aquellos que han perdido profundidad con el tiempo debido al flujo de hielo. Este fenómeno sugiere que, a pesar del alto contenido de hielo, la corteza de Ceres es más rígida de lo que se pensaba. "Nuestras simulaciones muestran cómo una corteza rica en hielo, mezclada con pequeñas cantidades de roca sólida, puede mantener su forma durante miles de millones de años", añadió Pamerleau.

Los hallazgos se basan en datos recopilados por la misión Dawn de la NASA, lanzada en 2007, que orbitó Ceres entre 2015 y 2018. Dawn proporcionó valiosas observaciones de la superficie del planeta enano, incluidas características como fosas, domos y deslizamientos de tierra, que sugieren que el subsuelo de Ceres contiene grandes cantidades de hielo. Además, los datos espectrográficos de la misión indican la presencia de hielo bajo el regolito y las mediciones de gravedad arrojaron valores de densidad cercanos al del hielo impuro.

"Usamos las observaciones de Dawn para simular las estructuras de la corteza y modelar cómo el hielo y la roca interactúan bajo la superficie de Ceres", explicó Pamerleau. Estos datos han sido fundamentales para redefinir la comprensión de la geología de Ceres y su evolución.

El estudio de Ceres es particularmente relevante porque proporciona un punto de comparación para las lunas heladas del sistema solar exterior, como Europa (luna de Júpiter) o Encélado (luna de Saturno), que también albergan océanos bajo su superficie. "Lo emocionante de esto es que tenemos un mundo oceánico helado relativamente cerca de la Tierra", señaló Sori. Ceres podría ofrecer una ventana única para estudiar procesos geológicos y astrobiológicos en otros mundos helados del sistema solar.

Ceres, que mide unos 950 kilómetros de diámetro, es el planeta enano más grande del cinturón de asteroides y tiene características superficiales que incluyen cráteres, volcanes y deslizamientos de tierra. Aunque a menudo se le considera un cuerpo menor, los hallazgos recientes resaltan su complejidad geológica y su similitud con planetas más grandes.

Con estos nuevos conocimientos, Ceres se perfila como un objeto de interés para la investigación planetaria, y, si hay suerte, como un posible candidato para futuras misiones espaciales que busquen comprender mejor los mundos oceánicos helados. @mundiario