El síndrome de Diógenes digital: un hábito que afecta tanto a nuestra mente como al planeta

Un hombre utilizando un teléfono celular. / Pixabay
Subir fotos a la nube no es tan inocuo como parece. Necesita servidores en la tierra y eso contamina, ya que consumen espacio y, con ello, energía.

¿Cuántas fotos tienes acumuladas en el móvil? ¿Y cuántos vídeos, mensajes y archivos recibidos? La gran mayoría de nosotros no se toma el tiempo para borrar información hasta que el teléfono, saturado, nos obliga a hacerlo. Este comportamiento, lejos de ser inocuo, tiene nombre: Síndrome de Diógenes Digital.

Alba García, psicóloga, explica: “Las personas comienzan a almacenar compulsivamente información digital. Les da miedo y les angustia perderla, incluso si se trata de datos desorganizados que no revisan”.

Este hábito está vinculado a la falta de tiempo, la pereza o la creencia de que “todo se guarda en la nube”. Según un estudio realizado por el Instituto de Marketing Digital TEDKI, más del 70% de las personas entre 25 y 50 años no han borrado archivos antiguos en el último mes, y 9 de cada 10 admiten tener dificultades para diferenciar entre lo que quieren conservar y lo que ya no necesitan en sus dispositivos.

El impacto sobre el medio ambiente

El problema no es solo mental. Guardar archivos digitales, especialmente en la nube, tiene un impacto directo sobre el medio ambiente. Ignacio Olmeda, del Laboratorio de Finanzas Computacionales de la Universidad de Alcalá, señala que el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es responsable del 4% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. Aunque parece un porcentaje pequeño, se vuelve alarmante al compararlo con otros sectores como el transporte, que genera un 25%.

El almacenamiento masivo en servidores, que necesitan grandes cantidades de energía para funcionar, contribuye a esta contaminación. No se trata solo de nuestras fotos personales; datos vitales como los registros médicos también requieren este espacio digital. Pero, ¿podemos reducir nuestro impacto? Hacer el esfuerzo de borrar archivos inútiles no solo alivia nuestra mente, sino que también es un pequeño gesto que ayuda a cuidar el planeta. @mundiario