Los periquitos y los humanos comparten mecanismos cerebrales para la vocalización

Periquitos australianos, Melopsittacus undulatus. / Suki Lee-Pexels
El estudio posiciona a los periquitos como modelos clave para investigar trastornos de la comunicación en humanos, como los que ocurren tras un ictus o en enfermedades neurodegenerativas.

El ser humano no es la única especie capaz de hablar y vocalizar. Los periquitos, conocidos por su capacidad de imitación, pueden replicar sonidos del entorno, incluido el habla humana. Ahora, una investigación del Hospital Langone, dependiente de la Universidad de Nueva York, ha revelado que estas aves y los humanos emplean mecanismos cerebrales similares para producir sonidos complejos.

El estudio, publicado en la revista Nature, posiciona a los periquitos como modelos clave para investigar trastornos de la comunicación en humanos, como los que ocurren tras un ictus o en enfermedades neurodegenerativas. Según los investigadores, el hallazgo de un “mapa motor vocal” en el cerebro de los periquitos representa un avance significativo en la comprensión de la producción del habla y su relación con el cerebro.

El equipo de científicos analizó grabaciones neuronales de dos especies de aves: los periquitos y los pinzones cebra. Mientras que estos últimos presentan un aprendizaje vocal más limitado, los periquitos poseen una gran capacidad de imitación y generación de sonidos.

Michael Long, coautor del estudio, explica que “descubrimos que hay una representación de los sonidos vocales en la parte del cerebro de los periquitos que es análoga a un centro clave de producción del habla en los humanos. Se trata de la primera especie no humana en la que se ha observado un mapa motor vocal de este tipo”.

Los investigadores identificaron que los periquitos utilizan el núcleo central del arcopallium anterior, una región del cerebro aviar conectada a la siringe (el órgano vocal de las aves) a través del tronco encefálico. Esta estructura permite la producción de una amplia gama de vocalizaciones, facilitando su habilidad para imitar sonidos con una precisión notable.

Implicaciones para la investigación de trastornos del habla

El hallazgo no solo profundiza en la comprensión de la evolución de la vocalización en distintas especies, sino que también tiene implicaciones directas en la investigación de patologías humanas. Según los autores del estudio, el periquito podría convertirse en un modelo clave para desarrollar terapias dirigidas a tratar trastornos de la comunicación.

Entre las afecciones que podrían beneficiarse de esta línea de investigación se encuentran las dificultades del habla tras un ictus, la enfermedad de Parkinson, la demencia relacionada con la edad y trastornos del neurodesarrollo como el autismo.

“Existe una similitud entre el cerebro del periquito y un piano, en el que diferentes teclas conducen a diferentes notas”, explica Long. “Hemos descubierto un teclado vocal; ahora nos gustaría entender cómo se toca. Tanto para los humanos como para estas aves, el sonido correcto debe producirse en el contexto adecuado, y comprender este proceso es crucial para combatir los efectos de trastornos cerebrales”.

Un paso adelante en la neurociencia del habla

Este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación en neurociencia y comunicación. El uso de modelos animales para comprender el funcionamiento del cerebro humano ha sido clave en múltiples avances científicos, y el periquito podría aportar información valiosa sobre la producción del lenguaje y su alteración en diversas enfermedades.

A medida que los científicos profundizan en la relación entre el cerebro y la vocalización, los periquitos se perfilan como aliados inesperados en la lucha contra trastornos del habla. Comprender cómo estas aves generan sonidos podría allanar el camino para nuevas estrategias terapéuticas destinadas a mejorar la calidad de vida de miles de personas con dificultades comunicativas. @mundiario