La liberación del CO2 de volcanes antiguos fue un factor oculto del clima pasado de la Tierra

El planeta Tierra. / Pixabay
Un "carbono críptico", emitido desde el subsuelo volcánico podría haber contribuido a que el planeta permaneciera cálido durante millones de años, en momentos de un cambio climático abrupto.

Un equipo de investigadores han hallado que el dióxido de carbono (CO2) emitido por antiguos volcanes pudo haber desempeñado un papel clave en períodos prolongados de calentamiento global en la historia climática de la Tierra, incluso mucho después de cesar las erupciones superficiales. Este hallazgo, publicado en Nature Geoscience, explica uno de los mayores misterios sobre los cambios climáticos abruptos y duraderos de nuestro planeta.

Un equipo liderado por Benjamin Black, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad Rutgers-New Brunswick, identificó una “fuente oculta” de CO2 que continuó emergiendo desde el manto terrestre después de que los volcanes aparentaran haberse apagado. "Nuestros hallazgos son importantes porque identifican una fuente oculta de CO2 en la atmósfera durante momentos del pasado de la Tierra en los que el clima se ha calentado abruptamente y se ha mantenido cálido durante mucho más tiempo del que esperábamos.

Según Black, este "carbono críptico" liberado desde el subsuelo volcánico podría haber contribuido a que el planeta permaneciera cálido durante millones de años en momentos de cambio climático abrupto. Este proceso prolongado de emisión de CO2 explicaría, por ejemplo, por qué el clima no se estabilizó rápidamente después de la extinción masiva del final del Pérmico, hace aproximadamente 252 millones de años, cuando casi toda la vida en la Tierra fue devastada.

En aquel tiempo, enormes erupciones volcánicas en Siberia liberaron grandes cantidades de dióxido de carbono. Sin embargo, a pesar de que las erupciones superficiales cesaron, los científicos descubrieron que el clima terrestre tardó casi 5 millones de años en estabilizarse. Este lento proceso de recuperación ha desconcertado a los expertos durante décadas. “Es como si el termostato natural de la Tierra hubiera perdido el control”, añadió Black.

Para investigar este fenómeno, el equipo de Black analizó antiguos registros climáticos preservados en rocas sedimentarias, recopiló muestras de antiguas lavas volcánicas y desarrolló modelos de simulación que permiten rastrear el proceso de fusión en el interior de la Tierra. Estos estudios mostraron que las antiguas provincias volcánicas continuaron emitiendo dióxido de carbono desde el subsuelo, incluso cuando las erupciones superficiales ya habían cesado. Este CO2 oculto se filtró lentamente a la atmósfera, prolongando el periodo de calentamiento global.

"Llamamos a este CO2 del magma del subsuelo 'carbono críptico' porque proviene de magmas que acechan en las profundidades del sistema". "Es como si los volcanes estuvieran liberando carbono desde el más allá", explicó Black.

El estudio sugiere también que los sistemas naturales de control climático en la Tierra podrían ser más resilientes de lo que se pensaba. Si bien en la actualidad las emisiones humanas de CO2 superan a las volcánicas, este proceso podría darnos pistas sobre cómo la Tierra podría recuperarse en el futuro, si se reducen las emisiones humanas.

Para explorar este fenómeno en otros contextos históricos, el equipo realizó una expedición a las montañas Wallowa, en el noreste de Oregón, un sitio con registros de actividad volcánica masiva que se asocia a eventos de calentamiento global hace 16 millones de años. En esta región, los científicos recolectaron muestras de material vítreo, que se formó cuando el magma en el subsuelo entró en contacto con rocas más frías, lo que les permitirá analizar antiguas emisiones de dióxido de carbono en sus laboratorios.

Estos estudios iniciales son parte de un proyecto más amplio que continuará analizando cómo este “carbono críptico” del subsuelo volcánico pudo haber influido en los eventos de calentamiento climático pasados. El equipo busca determinar en qué medida este proceso podría estar presente en otras eras geológicas, ayudando a entender la respuesta de los sistemas climáticos de la Tierra a grandes alteraciones. @mundiario