El gerente del CNIO renuncia y abre otra crisis en el mayor centro de cáncer de España
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el principal referente en España para la investigación del cáncer, se hunde de nuevo en la crisis. José Manuel Bernabé, su gerente, presentó su renuncia después de que sobre él pesara una denuncia por presunto acoso. Su salida no solo deja un vacío directivo, sino que pone en riesgo la continuidad de investigaciones clave y el proceso de esclarecimiento de una trama de corrupción que durante años habría drenado millones de euros del centro.
Bernabé había llegado al CNIO en septiembre de 2025 con un mandato claro: limpiar la casa. Durante meses, su gestión estuvo centrada en detectar irregularidades que presuntamente beneficiaban a Juan Arroyo, exgerente del CNIO, y su entorno. Documentos, contratos y pagos sospechosos pasaron por su escritorio, y hasta cinco informes fueron enviados a la Fiscalía Anticorrupción. Sin embargo, su labor se vio truncada por denuncias internas que derivaron en su dimisión, confirmando que incluso la transparencia tiene un precio muy alto en el CNIO.
Los empleados del centro, más de 180 de ellos, incluidos la práctica totalidad de los jefes de investigación, han lanzado un manifiesto en apoyo a Bernabé. Denuncian que la reciente campaña mediática busca desprestigiar al gerente, al que consideran víctima de represalias por su lucha contra la corrupción. “Queremos que la nueva gerencia continúe trabajando para aclarar las posibles irregularidades o corrupciones del equipo interior”, señalan en el comunicado, dirigido al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Un entramado de corrupción y acoso
La polémica comenzó cuando Laura Muñoz, exsecretaria general del CNIO y cercana a Arroyo, presentó una denuncia por presunto acoso laboral y personal contra Bernabé. La queja llegó apenas un día después de su cese por su presunta implicación en la trama de contratos irregulares que habría sustraído cerca de 20 millones de euros del centro. Según su versión, Bernabé habría enviado mensajes con contenido personal y comentarios sobre su vida privada, generando un conflicto que el Ministerio consideró insalvable.
Fuentes internas aseguran al diario EL PAÍS que Bernabé trabajó sin descanso, sacrificando su salud para destapar la corrupción. Su renuncia a principios de febrero llegó después de que el ministerio intentara convencerle de que continuara al frente, dada la importancia de la investigación. “Fue el primer actor en ayudar a las autoridades a esclarecer las presuntas actividades delictivas asociadas al anterior equipo de gerencia”, destacan los jefes científicos del CNIO en su defensa.
Científicos en pie de guerra
La salida de Bernabé ha encendido las alarmas entre el personal del CNIO. Sindicatos como CSIF y UGT han convocado concentraciones bajo el lema “Basta de cultura del miedo”, subrayando que la institución no puede permitirse retroceder en su intento de transparencia. Investigadores recuerdan que la presencia de antiguos altos cargos ligados a la etapa de Arroyo mantiene bloqueados procesos internos y desalienta nuevas incorporaciones.
Ana Isabel Hernández, investigadora y miembro del comité de empresa, denuncia: “No podemos comenzar algo nuevo sin cambiar a toda la cúpula directiva. Así vivimos: cuando alguien abre la boca, hay descrédito de manera automática”. La investigadora ha colaborado directamente con Bernabé enviando información a la Fiscalía Anticorrupción y alerta de que la salida del gerente podría frenar estas investigaciones.
El CNIO, entre la ciencia y la política
La crisis del CNIO no se limita al escándalo de gerencia. La polémica con Mariano Barbacid y su anuncio sobre un tratamiento prometedor en ratones para el cáncer de páncreas ha puesto de relieve cómo el prestigio científico puede mezclarse con la presión mediática y social. Más de 100 pacientes buscaron acceso directo al centro, mostrando la carga emocional que acompaña a la investigación oncológica y la importancia de mantener una gestión estable y creíble.
Mientras tanto, el CNIO espera la confirmación de Raúl Rabadán como nuevo director científico, fichaje internacional que podría marcar un punto de inflexión. Sin embargo, la salida de Bernabé deja un vacío administrativo que, según expertos, podría dificultar cualquier intento de recuperación y consolidación del prestigio perdido. @mundiario