Descubren un planeta en la estrella más cercana al Sol tras Próxima Centauri

Recreación de un sistema planetario de varios planetas rocosos y de baja masa. / IAC
Este pequeño planeta, bautizado como Barnard b, posee características intrigantes, aunque su temperatura extrema lo excluye de la zona habitable.

Astrónomos de un equipo internacional han confirmado el descubrimiento de un planeta orbitando la estrella de Barnard, la estrella solitaria más próxima a nuestro Sol, situada a solo seis años luz de la Tierra. Este hallazgo es de gran relevancia en el campo de la astronomía, al tratarse de uno de los exoplanetas más pequeños descubiertos hasta la fecha, con una masa aproximadamente un tercio de la terrestre, lo que lo sitúa entre los planetas de menor tamaño conocidos fuera de nuestro Sistema Solar.

El planeta, denominado Barnard b, completa una vuelta alrededor de su estrella cada tres días terrestres. Sin embargo, a pesar de esta proximidad, la temperatura en su superficie ronda los 125 grados centígrados, lo que lo coloca fuera de la llamada zona habitable, es decir, la región en la que podría existir agua líquida. Los investigadores subrayan que, aunque Barnard es una estrella mucho más fría que nuestro Sol, la cercanía del planeta a su astro hace improbable que pueda albergar condiciones para la vida tal y como la conocemos.

El descubrimiento de este planeta en Barnard culmina décadas de especulaciones sobre la posible existencia de mundos en torno a esta estrella, que fue observada por primera vez por el astrónomo Edward Emerson Barnard a finales del siglo XIX. En 1963, el astrónomo holandés Peter van de Kamp sugirió que un gigante del tamaño de Júpiter orbitaba esta estrella, aunque su teoría fue finalmente desechada debido a fallos en los instrumentos de observación. Décadas más tarde, en 2018, otro equipo de astrónomos aseguró haber encontrado una supertierra en este mismo sistema, aunque recientes observaciones han puesto en duda la existencia de ese planeta.

El descubrimiento de Barnard b ha sido posible gracias al uso del instrumento Espresso, un avanzado espectrógrafo del Observatorio Austral Europeo instalado en el Telescopio Muy Grande (VLT) en el desierto de Atacama, Chile. Este instrumento ha permitido medir la ligera oscilación que produce el planeta sobre su estrella, un fenómeno conocido como velocidad radial. Los datos obtenidos indican que la influencia gravitatoria del planeta genera un temblor en la estrella de apenas 10 centímetros por segundo, un fenómeno extremadamente difícil de detectar con la tecnología previa.

A pesar de que Barnard b es un exoplaneta con una masa pequeña, comparable a la mitad de la de Venus, sigue siendo un enigma para los científicos. Según Jonay González Hernández, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias y autor principal del estudio, el planeta podría tener una composición rocosa, aunque su baja densidad lo convierte en un objeto extremadamente interesante. 

El equipo de investigación también ha propuesto la existencia de otros posibles planetas en el sistema de Barnard, aunque estos todavía están a la espera de confirmación. De ser ciertos, el sistema de Barnard albergaría varios cuerpos planetarios, consolidando su posición como uno de los sistemas estelares más cercanos con múltiples planetas conocidos.

Este hallazgo ha generado, sin embargo, cierta controversia en la comunidad astronómica. En 2018, un equipo liderado por el astrónomo Ignasi Ribas había descubierto un planeta de mayor tamaño en la misma estrella, también bautizado como Barnard b. Ribas ha señalado que, aunque los nuevos datos obtenidos con el instrumento Espresso son muy precisos, considera necesario realizar más observaciones antes de descartar por completo la existencia de su supertierra. Según la convención científica, los planetas en un mismo sistema se nombran con letras sucesivas del abecedario, por lo que el nuevo descubrimiento podría recibir el nombre de Barnard c.

La estrella de Barnard, a pesar de su proximidad, es invisible a simple vista debido a su tamaño, que es aproximadamente una sexta parte de la masa del Sol. Situada en la constelación de Ofiuco, su baja luminosidad la convierte en un objeto complicado de estudiar, lo que hace que descubrimientos como el de Barnard b sean aún más significativos para los astrónomos, que ahora centran sus esfuerzos en la búsqueda de otros mundos similares en las estrellas más cercanas a nuestro Sol. @mundiario