La UE ordena reducir los niveles de nitritos y nitratos en alimentos por su riesgo para la salud

Surtido de embutidos en bandeja de madera. / Freepik.

La medida, respaldada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y la industria, busca proteger a los ciudadanos de la exposición a estas sustancias dañinas, comunes en embutidos y otros productos procesados.

La Comisión Europea ha emitido un reglamento que exige una reducción significativa de los niveles de nitritos y nitratos utilizados como conservantes en alimentos procesados, con el objetivo de mitigar los riesgos de cáncer. Estas sustancias son comunes en embutidos, así como en algunos quesos, pescados y carnes procesadas. La decisión se enmarca en el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer.

Los nuevos límites han sido el resultado de una evaluación científica realizada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en la pasada primavera y cuentan con el respaldo de todos los Estados miembros de la Unión Europea. La industria alimentaria tiene un plazo de dos años para implementar estos cambios. Los aditivos afectados son el nitrito potásico (E-249), nitrito sódico (E-250), nitrato sódico (E-251) y nitrato potásico (E-252).

La comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, insta a las empresas a adoptar rápidamente estos nuevos límites y, si es posible, a reducir aún más la presencia de estas sustancias para proteger la salud de los ciudadanos. Señaló que estos límites envían una señal clara a la industria y a los pequeños productores, indicando que es hora de abordar los desafíos relacionados con la presencia de nitritos y nitratos en los alimentos en toda la Unión Europea.

El propósito de esta medida es mantener la exposición de la población a estas sustancias en niveles seguros, ya que se ha demostrado que están relacionadas con algunos tipos de cáncer del sistema digestivo y otros trastornos. Además, los nitritos y nitratos pueden interferir en el transporte de oxígeno en la sangre, especialmente en los bebés.

Presentes en la naturaleza

No obstante, es importante destacar que los alimentos no son la única fuente de exposición a nitritos y nitratos, ya que estas sustancias también se encuentran en la naturaleza y pueden ingresar al organismo a través del agua y ciertos vegetales, como las espinacas y las acelgas. Por lo tanto, el Ministerio de Sanidad recomienda limitar el consumo de estos alimentos en niños menores de un año.

La industria alimentaria utiliza nitritos y nitratos para prevenir el crecimiento de patógenos que causan intoxicaciones alimentarias, como la salmonela y la listeria. También son esenciales para evitar el desarrollo de la bacteria Clostridium botulinum, que produce la toxina botulínica y causa el botulismo. Además, estos aditivos ayudan a mantener el color característico de los embutidos y carnes procesadas.

La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE) ha expresado su apoyo a los nuevos límites establecidos por la Comisión Europea. Según Sergio Martín Rubio, responsable del Departamento Técnico de ANICE, esta normativa cuenta con el consenso de los expertos científicos, los Estados miembros y la industria cárnica europea.

Conservantes necesarios

El debate sobre los niveles de nitratos en los alimentos ha estado en el centro de la atención de la salud pública, los profesionales sanitarios y los consumidores en un momento en que la preocupación por una dieta saludable ha aumentado. Las nuevas evidencias científicas han llevado a la Comisión Europea a tomar medidas para reducir la exposición de la población a estas sustancias.

La Asociación ANICE defiende que los nitritos y nitratos son aditivos esenciales para garantizar la seguridad alimentaria y mantener las características organolépticas de los productos cárnicos. Aunque se promueven investigaciones para encontrar alternativas, hasta el momento no se han hallado opciones que cumplan con las necesidades tecnológicas que aportan estos conservantes.

José Juan Rodríguez, catedrático en Seguridad Alimentaria en la Universidad Autónoma de Barcelona, destaca la importancia de equilibrar los riesgos y beneficios en esta decisión, especialmente en un contexto de cambio climático que aumenta la proliferación de patógenos en los alimentos en caso de no seguir las precauciones adecuadas. “Los aditivos pueden no ser inocuos, pero el riesgo de no utilizarlos puede ser mayor si el resultado es un incremento de intoxicaciones muy graves, como el botulismo”, finaliza. @mundiario